El padre Robert se reunió con su asesino, un ex-preso, para ofrecerle ayuda - Alfa y Omega

El padre Robert se reunió con su asesino, un ex-preso, para ofrecerle ayuda

El padre Robert «era un humilde y generoso siervo del Señor, que compartía sus muchos dones con los pobres, la comunidad de sordos, los presos. Será recordado por su bondad y su amor sin límites por ellos»

Redacción

El padre Robert «era un humilde y generoso siervo del Señor, que compartía sus muchos dones con los pobres, la comunidad de sordos, los presos. Será recordado por su bondad y su amor sin límites por ellos»

El padre Rene Wayne Robert, desaparecido hace una semana, ha sido hallado muerto este lunes 18 de abril, según un informe policial al que ha tenido acceso la Agencia Fides.

El sacerdote, de 71 años y que pertenece a la diócesis de Saint Augustine en Florida, apareció en Waynesboro, Georgia. Un hombre fue arrestado mientras conducía el coche del padre Rene y fue quien llevó hasta los agentes de policía hasta el lugar donde se encontraba el cadáver.

Los investigadores piensan que el sacerdote murió el 10 de abril, la última noche en la que había sido visto. La causa de la muerte aún no ha sido determinada, pero según David Shoar, sheriff del condado de St. Johns, «es obvio que ha sido víctima de violencia homicida». Shoar conocía al padre Robert y lo ha descrito como «un querido amigo para todos».

El presunto homicida, Steven Jaimes Murray, de 28 años, ha sido arrestado por la policía en Aiken, Carolina del Sur, mientras conducía el coche del sacerdote, en el que transportaba varias armas de fuego, probablemente robadas. Acababa de ser liberado de la cárcel tras una detención anterior.

Según distintas informaciones, Murray se había reunido con el sacerdote para pedirle dinero. El padre Robert ofrecía ayuda a los ex-presos y desempleados.

En la pastoral con los presos

Rene Wayne Robert trabajaba en la pastoral de las cárceles desde 1980, cuando llegó a la zona de St. Augustine, junto con otros frailes franciscanos. Cuando varios años después, los franciscanos fueron llamados a otro lugar, el padre Robert decidió quedarse para no dejar de atender a los prisioneros. En 1995, fue incardinado en la diócesis de St. Augustine y continuó con su compromiso en favor de los marginados y de cuantos estaban privados de sus derechos civiles, manteniendo siempre un estilo de vida sencillo y pobre.

El padre Robert «era un humilde y generoso siervo del Señor, que compartía sus muchos dones con los pobres, la comunidad de sordos, los presos. Será recordado por su bondad y su amor sin límites por ellos», ha dicho la diócesis de St. Augustine, en un comunicado.

Agencia Fides/Alfa y Omega