El nuevo reglamento de la Curia romana profundiza en los derechos de sus trabajadores
El Reglamento General y de Personal de la Curia Romana graba sobre piedra las bajas de maternidad, la jornada semanal y es más firme contra el nepotismo
El Vaticano aprobó el pasado lunes el nuevo Reglamento General y de Personal de la Curia Romana. Entrará en vigor el 1 de enero de 2026 y actualizará el funcionamiento interno de sus organismos al hilo de la constitución apostólica Praedicate Evangelium que Francisco promulgó el 19 de marzo de 2022. Estos textos se han aprobado ad experimentum, es decir, que se someterán a prueba durante cinco años, y persiguen un «servicio eclesial marcado por un carácter pastoral y misionero».
Actas en idiomas diferentes al inglés
Una de las novedades más visibles afecta al idioma de los documentos. Por primera vez, «las instituciones curiales redactarán, por regla general, sus actas en latín o en otra lengua». Es decir, dado que ya se publican por defecto hasta ahora en latín, las nuevas actas bien podrían redactarse directamente en italiano, una lengua operativa para el grueso de los cardenales; en inglés, que es la lengua materna de León XIV; o en castellano, que también lo conoce a la perfección después de su amplia experiencia como misionero en Perú.

En materia de personal, el reglamento introduce límites estrictos para evitar el nepotismo. El texto establece que «se prohíbe la contratación en una misma entidad de parientes hasta el cuarto grado y de consanguíneos en primero y segundo grado», además de exigir que los candidatos destaquen por «virtud, prudencia, conocimiento y adecuada experiencia». Para los laicos, la contratación inicial será «a modo de prueba» durante un mínimo de un año, «no prorrogable más allá de dos años». Es decir, que después de dos años encadenando contratos temporales deberán ser hechos fijos o se deberá prescindir por completo por ellos.
Contra los paraísos fiscales
El nuevo marco incluye también disposiciones para reforzar la transparencia financiera. Los dirigentes y altos cargos deberán firmar una declaración bienal que acredite que no poseen activos en «paraísos fiscales» ni participaciones en empresas contrarias a la Doctrina Social de la Iglesia. Esto incluye tanto las armamentísticas como las abortivas. El reglamento advierte que «la omisión de la declaración o la presentación de una declaración falsa o engañosa constituye una falta disciplinaria grave».

Los textos regulan además que el horario ordinario será «al menos de 36 horas semanales», la baja por maternidad comenzará «tres meses antes del parto y se prolonga tres meses después» y se reconocen 158 horas de vacaciones anuales. Los empleados deberán «observar estrictamente la confidencialidad profesional» y no podrán hacer declaraciones públicas sin autorización.
La normativa fija también las edades de jubilación: 75 años para jefes de entidad; 70 para laicos; 72 para subsecretarios eclesiásticos y miembros de institutos religiosos. Todos los cargos cesan al cumplir los 80 años.