El nuevo observador permanente ante la ONU pide que la institución «regrese» a sus principios fundacionales

En su primer evento público desde su llegada como nuevo embajador del Papa ante Naciones Unidas –en sustitución del ahora nuncio en España, Bernardito Auza– el arzobispo italiano Gabriele Giordano Caccia ha pedido a los países miembro ayudar a quienes no tienen voz, particularmente a través de la promoción de la dignidad humana

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Foto: CNS

En su primer evento público desde su llegada como nuevo embajador del Papa ante Naciones Unidas –en sustitución del ahora nuncio en España, Bernardito Auza– el arzobispo italiano Gabriele Giordano Caccia ha pedido a los países miembro ayudar a quienes no tienen voz, particularmente a través de la promoción de la dignidad humana

En una Misa de bienvenida que tuvo lugar el martes en la parroquia de la Sagrada Familia de Nueva York –la iglesia parroquial católica de las Naciones Unidas en la ciudad–, Caccia mencionó que este año se cumple el 75 aniversario de la fundación de la ONU, y recordó cómo la institución se estableció a raíz de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial. «Nunca más», declaró en referencia a la guerra, pidiendo a los líderes de la ONU que «regresen» a los principios que llevaron a su fundación.

Durante su homilía, que recoge el portal Crux, el arzobispo afirmó que la tarea de quienes trabajan en Naciones Unidas es ayudar a quienes no tienen voz, particularmente a través de la promoción de la dignidad humana. «Trabajamos con gusto con esta institución, tratando contribuir al bien del mundo», dijo Caccia, añadiendo que el Papa Francisco apoya su labor, porque cree que la organización multilateral sigue siendo «un foro global muy necesario para enfrentar problemas globales».

Francisco se dirigió a los miembros de la ONU en 2015, y si bien ha elogiado reiteradamente a la institución por sus esfuerzos de consolidación de la paz mundial, en varias ocasiones durante el año pasado ha expresado su preocupación por el funcionamiento del Consejo de Seguridad, en el que un país puede vetar una resolución y oponerse al consenso emergente sobre un tema.

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En noviembre pasado, camino a Roma desde Japón –donde pidió la abolición global de las armas nucleares–, Francisco dijo a los periodistas que «si hay un problema con los armamentos y todos acuerdan resolver el problema para evitar un conflicto, un país con derecho a veto puede votar no y todo se detiene».

En su homilía, Caccia declaró ante un nutrido grupo de diplomáticos y funcionarios de la ONU que «Jesús nos lleva a considerar al otro de una manera diferente», por lo que en una organización como la ONU, que depende de alianzas y relaciones sólidas para su trabajo diplomático, Caccia alentó a los asistentes a «centrarse en el otro» en lugar de simplemente en los propios intereses.

Caccia se ha convertido en el séptimo observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Nueva York, desde que el Vaticano e convirtió en Estado observador permanente el 6 de abril de 1964.

Crux