El Nazareno y la Soledad. El Nazareno y su Madre se encuentran frente a frente en Villaverde Alto
Esta cofradía llena de jóvenes que no cesa de crecer hace doblete: procesionan Jueves y Viernes Santo con cuatro tallas. Una de ellas repite; la Soledad vuelve, pero vestida de luto
La hermana mayor, Verónica María Rojas, tiene 26 años y estrena Junta de Gobierno en el que las otras seis personas rondan la veintena excepto Juan Francisco Cabrera, el sénior del que beben las nuevas generaciones. «Los jóvenes somos personas que tenemos un gran papel en la Iglesia y en la sociedad; queremos ser referentes y hacer lo mismo que han hecho con nosotros: poder enseñar a los pequeños y que se mantenga la tradición», explica Rojas, que señala orgullosa cómo en la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Soledad de Villaverde Alto hay hermanos con 2 años y que, en procesión, sale uno de 3. «En la hermandad hay muchas familias; aunque la forman sobre todo personas mayores, están llegando jóvenes de la mano de sus abuelos o sus tíos». Un ejemplo patente de relevo generacional con la fe transmitida. Y, asegura la hermana mayor, esta familiaridad se traduce en «esfuerzo, ganas y voluntad. Somos un grupo realmente de hermanos; destacaría especialmente la unidad que hay entre nosotros».
Como grandísima novedad, «este año estrenamos las estructuras del Nazareno y de la Virgen —faldones, parihuela—», explica Rojas. Además, el Señor, recién restaurado, estrena corona y cíngulo y a la Virgen se le pondrán todas las joyas que guarda durante el año. Entre los actos más destacados organizados por la cofradía se encuentran las procesiones de Jueves y Viernes Santo, porque esta hermandad repite salida cada Semana Santa. Las imágenes titulares recorren las calles del barrio acompañadas por fieles, músicos y devotos. El Jueves Santo, Jesús Atado a la Columna, Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de la Soledad son los que procesionan. El Viernes Santo, ya con más recogimiento, salen el Cristo de la Misericordia, el Santo Sepulcro y nuevamente María Santísima de la Soledad, en esta ocasión vestida de luto. Y uno de los momentos más emotivos es el encuentro entre la Virgen y el Cristo en la plaza de Ágata.

Esta cofradía fue fundada en 1966 a raíz del impulso de la parroquia de San Andrés Apóstol, que buscaba responder al profundo sentimiento de devoción de los fieles del barrio. Desde sus inicios, se constituyó con el propósito de organizar y dar forma a las manifestaciones de fe popular que, año tras año, tenían lugar en Villaverde Alto. Aquella semilla plantada en los años 60 ha dado fruto, hasta convertirse en una de las hermandades más activas y con más crecimiento dentro de la capital. Hoy, más de 240 hermanos forman parte de esta familia cofrade, que no solo mantiene vivas las tradiciones de la Semana Santa, sino que también participa activamente en la vida parroquial.
Además de la Semana Santa, la cofradía celebra cada año cultos como la Exaltación de la Santa Cruz, el besapié al Cristo de la Misericordia y el besamano a la Virgen de la Soledad, que tienen lugar en el mes de septiembre. «También estamos retomando los cultos a santa Rita y a la Milagrosa, que están en el altar de nuestra Virgen y pasaban un poco desapercibidas». Y desde la parroquia se organizan diversas iniciativas solidarias y actividades benéficas que refuerzan el compromiso de los hermanos. «Este año hemos colaborado con la Asociación Española de Autismo, con un concierto», y «tenemos un punto de atención al hermano, donde puede venir todo el mundo a pedir ayuda a la hermandad». Finalmente, recalca Rojas, «queremos atender más a la gente mayor; es algo que este año queremos ampliar».
1966
Parroquia de San Andrés Apóstol de Villaverde Alto
450
Morado y blanco