El jardín de los cristianos - Alfa y Omega

Uno de los grandes himnos espirituales de la música norteamericana fue compuesto por Austin Miles, un exfarmacéutico de Nueva Jersey cuyo único propósito en la vida era dejar un legado componiendo góspel. Se le atribuyen casi 400 himnos religiosos. Entre ellos destaca In the garden (En el jardín), que escribió en el año 1912. Este tema aborda el reencuentro del hombre con la voz de Dios entre la tristeza y el optimismo en un lugar como el paraíso. Se produce cuando cada uno se encuentra solo ante los ojos del Creador. El primer verso dice: «Vengo solo al jardín», y por ello muchas veces se ha conocido este himno como I come to the garden alone. Pero en su estribillo es donde tiene mayor relevancia: «Y camina conmigo, y habla conmigo, / y me dice que soy suyo, / y el gozo que compartimos mientras nos quedamos allí, / nadie más lo ha conocido jamás». Miles recibió la inspiración para componer esta canción mientras estaba sentado en su escritorio con una Biblia abierta por el capítulo 20 del Evangelio de Juan en el sótano lúgubre, frío y con goteras de su casa en Pitman, donde no había ni ventanas ni vistas a algún jardín. Tuvo una visión de Jesús resucitado consolando a María Magdalena. Esa misma tarde escribió la letra y por la noche la melodía. Es un tema que lleva más de un siglo siendo interpretado por los mejores cantantes americanos. Ha sido versionado por gente como Elvis Presley, Willie Nelson, Johnny Cash, John Prine, Perry Como, Doris Day, The Statler Brothers o Glen Campbell, entre otros tantos. Además, es un clásico que hay gente que aprovecha para cantar en funerales. Lo que más llama la atención es el tema de los jardines, lugares que en la Biblia no han gozado de la mejor de las reputaciones, ya que en el del Edén los humanos traicionan a Dios y en el de Getsemaní Judas traiciona a Jesús. Pero aquí, el significado del jardín lleva a los que escuchan la voz de Dios a pasar el resto de su vida espiritual junto a Él, como reza su última estrofa: «Me quedaría en el jardín con Él, / su voz me está llamando». Un tema que se hizo popular a principios del siglo XX dado que uno de los predicadores evangélicos más influyentes de la época, Billy Sunday, lo usó en sus campañas de evangelización utilizando a dos músicos, el director de orquesta Homer Rodeheaver y la cantante de góspel Virginia Asher. Un cántico para el consuelo y la esperanza.