El Gobierno francés olvida la laicidad positiva. Vuelve el laicismo agresivo - Alfa y Omega

El Gobierno francés olvida la laicidad positiva. Vuelve el laicismo agresivo

El presidente Hollande da por superado el concepto de laicidad positiva impulsada por Nicolás Sarkozy. El Gobierno socialista francés ha desplegado toda una ofensiva contra la Iglesia católica, con la amenaza de expropiar edificios del Arzobispado de París y de crear un Observatorio Nacional de la Laicidad. A juicio de no pocos observadores, los socialistas franceses han subestimado el peso de los católicos en la sociedad…

Ricardo Benjumea
Manifestación en favor de la familia, el pasado 9 de diciembre, en la ciudad francesa de Saint-Denis (Isla de Reunión).

El presidente François Hollande ha puesto como modelo para las relaciones con las confesiones religiosas a la ley de 1905, de radical separación Iglesia-Estado. «Permite responder a los retos del tiempo presente», dijo el lunes, al entregar la Legión de Honor al sociólogo Emil Poulat. En el comunicado difundido por el Elíseo, se anunciaba también «la creación, en 2013, del Observatorio Nacional de la Laicidad». El nuevo organismo evoca al que planteó el expresidente Chirac, sólo que entonces en mente de todos estaba la integración del Islam, y ahora el anuncio se produce en un clima de enfrentamiento con la Iglesia. Lo único que ha precisado la presidencia de la República es que el Observatorio «se encargará también de formular propuestas en la transmisión de la moral pública para darle un lugar digno de ella en la escuela». Se trata del anunciado proyecto de una asignatura obligatoria, similar a la Educación para la ciudadanía española, pero hay quien asegura que el Observatorio será una autentica Alta Autoridad para la regulación de las religiones.

Unos días antes, la ministra de Vivienda, Cécile Duflot, amenazó con expropiar edificios vacíos del Arzobispado de París para acoger a personas sin techo. El cardenal Vingt Trois y la Conferencia de Religiosos le respondieron que la Iglesia hace tiempo que presta ya ese servicio, no sólo albergando a estas personas, sino facilitándoles su reintegración social. Además, preguntan si la ministra no ha pensado en que otras instituciones tienen superficies disponibles, como «Administraciones, bancos, compañías de Seguros, el Estado…».

Ágil también fue la respuesta del diario La Croix, que recogió varias reacciones, entre otras la de Pierre Mignard. Este miembro del Consejo Nacional del Partido Socialista reconoce que «nadie puede negar que la Iglesia juega un gran papel en el terreno de la solidaridad». El conservador Le Figaró, tras enviar una encuesta a los 38 miembros del Gobierno, afirma que, al menos, una tercera parte del Gobieno es masón, y recuerda que el ministro de Educación se comprometió en la Logia del Gran Oriente a refundar la República desde la escuela.

Lo que sí parece claro es que existe un proyecto en esa dirección. Esta semana, el Grupo Socialista en la Asamblea Nacional ha celebrado el III Encuentro de la Laicidad. Han participado el ministro de Educación y también la de Justicia, encargada de la reforma para equiparar las uniones homosexuales al matrimonio.

En este último terreno, el Gobierno se ha topado con que la Iglesia ha demostrado tener una fuerza de movilización social mucho mayor de la esperada. El pasado fin de semana, hubo 6 manifestaciones por el matrimonio en algunas de las principales ciudades del país, más una séptima en la isla de Reunión. Para el 13 de enero, hay convocada una manifestación en París, que, según la policía, podría ser la mayor desde 1984. El Gobierno ha reaccionado con furia, y así es como la prensa ha interpretado los últimos ataques laicistas. Cada nuevo ataque, sin embargo, consolida la imagen de la Iglesia como referente social y gran bastión frente al proyecto socialista de ingeniería social.