El colegio de Madrid que engloba al mundo entero - Alfa y Omega

El colegio de Madrid que engloba al mundo entero

El colegio Santa Isabel, dependiente de las Hijas de la Caridad, ha sido galardonado con el Premio Acciones por el Refugio Juan María Bandrés, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Con este premio, la institución reconoce su labor con los alumnos migrantes, de 58 nacionalidades diferentes

Rodrigo Moreno Quicios
Los 700 alumnos que acuden cada día al colegio Santa Isabel proceden de 58 países diferentes, pero allí aprenden a convivir como iguales. Foto: Colegio Santa Isabel

El colegio Santa Isabel, dependiente de las Hijas de la Caridad, ha sido galardonado con el Premio Acciones por el Refugio Juan María Bandrés, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Con este premio, la institución reconoce su labor con los alumnos migrantes, de 58 nacionalidades diferentes

Ubicado en el centro de Madrid, el colegio Santa Isabel cuenta con 700 alumnos de 58 nacionalidades diferentes. «Tan solo un 1 % son españoles, el resto son familias migrantes y desfavorecidas», explica Carmen Benavides, directora titular y pedagógica del centro. Fruto de su labor con estos perfiles, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha galardonado al colegio con el Premio Acciones por el Refugio Juan María Bandrés. «Para nosotras es una alegría y un gozo, porque sabemos que hay muchas más organizaciones trabajando en este mismo campo. Ha supuesto un empuje y un reconocimiento que dice que merece la pena seguir luchando por estos niños», cuenta esta hija de la Caridad.

Los alumnos de Santa Isabel «no tienen que pagar nada». «Al contrario, nosotros les tenemos que dar», opina Benavides. La Administración costea un concierto y el resto lo ponen las religiosas. Además, la Comunidad de Madrid sufraga sus libros escolares durante los tres primeros cursos de Primaria y las religiosas les regalan el uniforme.

Los niños, que a menudo «vienen sin ropa y sin comida», confían en la labor social del centro para salir adelante. Con ayuda de Cruz Roja, el colegio reparte dos veces a la semana cestas de alimentos. Una medida que han puesto en marcha tras descubrir que, «muchos de los que vienen al comedor escolar toman allí la única comida del día».

Atención personalizada

Como la movilidad humana no entiende de calendarios, el colegio de Santa Isabel matricula alumnos durante todo el año. «Hay niños que entran y salen a los dos o tres meses porque vienen reubicados de organizaciones como CEAR», explica Benavides. Rápidamente, evalúan su nivel y les asignan «un equipo de orientadores que están muy pendientes de los niños, porque aquí formamos una gran familia». En algunos casos, los chavales ni siquiera conocen el español, lo que empuja a un grupo de profesores «muy entregados» a enseñárselo a toda velocidad y volcarse especialmente con ellos.

Los alumnos de Santa Isabel que lo necesitan también tienen un seguimiento del Centro de Atención a la Infancia del Ayuntamiento de Madrid. «Algunos han perdido a sus padres o hermanos, y queremos que vivan esa infancia que no han podido vivir», cuenta Carmen Benavides. Esta supervisión también procede de instituciones relacionadas con la Iglesia como Fundación Luz Casanova, que atiende especialmente a los niños que sufren violencia en sus casas. «Aquí conocemos a todos los niños y sus familias colaboran en cuestiones de disciplina y convivencia», advierte la religiosa.

Precisamente la disciplina es uno de los valores en los que más insiste este colegio que, consciente de su riqueza cultural, considera fundamental el respeto a las normas para que el intercambio de ideas entre sus alumnos sea real. «Creemos que un mundo de paz se puede construir y ellos van a ser los artífices», opina la directora. «Van a tener una visión más amplia del mundo en que les ha tocado vivir y van a crecer en una cultura pacífica», añade.

Como consecuencia de este entorno pacífico, y aunque la mayoría de los alumnos proceden de la periferia madrileña, hay quienes «prefieren coger autobuses y trenes y venir aquí porque hay un ambiente de tolerancia y acogida». Algo a lo que contribuye la experiencia de sus padres, quienes a menudo se han sacado el graduado escolar en el curso para adultos que también organiza este centro y que en 2005 le hizo ganar el Primer Premio Nacional de Compensación Educativa. «El colegio es un centro de referencia en el barrio, somos queridas y muchas familias que han pasado por aquí ahora realizan voluntariado».

Evangelización con el ejemplo

El colegio Santa Isabel es un colegio católico y, por tanto, imparte clases de Religión. Algo que, en la experiencia de Carmen Benavides, los padres aceptan independientemente de sus creencias. Pero más allá de los libros, a juicio de la directora, la principal evangelización se produce con el ejemplo. «Yo soy hija de la Caridad desde hace 40 años y sirvo a Cristo en los pobres como nos pedía san Vicente de Paúl, es lo único que me interesa».

Benavides, quien está convencida de que «Cristo está en cada niño», sostiene que, «cada vez que lucho por que se respeten sus derechos, estoy viviendo el Evangelio». «Lo más importante es que se sientan amados y queridos, entonces les estaremos transmitiendo el amor de Dios», concluye.

Rodrigo Moreno Quicios