EE.UU.: el Papa y la Iglesia se mojan en la reforma migratoria

Jersey Vargas, la niña de 10 años que saltó, la pasada semana, la valla durante la audiencia general y logró hablarle al Papa sobre su padre, detenido en Estados Unidos a la espera de ser deportado a México…

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Jersey Vargas, la niña de 10 años que saltó, la pasada semana, la valla durante la audiencia general y logró hablarle al Papa sobre su padre, detenido en Estados Unidos a la espera de ser deportado a México, ha logrado su objetivo: el hombre ha sido liberado, y en menos de dos meses podrá obtener la residencia. El Papa iba a encontrarse al día siguiente con el presidente Obama, y la pequeña, tercera de cinco hermanos de una familia que, desde hace 14 años, vive en EE.UU., viajó al Vaticano con un grupo de inmigrantes hispanos que pedían la mediación del Pontífice en el debate sobre la reforma migratoria.

A principios de semana, el lunes y el martes, varios obispos norteamericanos, entre ellos el cardenal Sean O’Malley, se desplazaron a la frontera de Nogales, Arizona, para celebrar una Misa por los 6 mil inmigrantes contabilizados que fallecieron mientras trataban de cruzar la frontera en este desierto desde 1998 (las autoridades afirman que la cifra real debe ser muy superior), y llamar públicamente la atención sobre los dramas humanos que se esconden detrás de las cifras, como la de que cerca de 2 millones de personas hayan sido deportadas en los últimos 15 años, a menudo partiendo a sus familias y dejándolas en situación de gran vulnerabilidad. Por otro lado, la policía mexicana ha informado del hallazgo, en sólo una semana, de más de 370 niños de diversos países de Centroamérica abandonados presuntamente por mafias (9 sospechosos fueron detenidos) que conducían a emigrantes hacia EE.UU. Los niños mostraban señales de fatiga extrema, heridas y deshidratación, y eran carne de cañón para todo tipo de abusos.