A las puertas de su 70 aniversario, la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana (OCSHA) afronta el reto de renovarse. Más de 2.300 sacerdotes diocesanos han sido enviados por este medio al continente americano, donde aún permanecen unos 350, algunos de las primeras remesas. Obligan al replanteamiento factores como el descenso vocacional en España o el creciente peso de las delegaciones diocesanas de misiones, que han asumido funciones antes propias de la OCSHA. Anastasio Gil, director nacional de las Obras Misionales Pontificias, plantea el debate en su mensaje para el Día de Hispanoamérica, que la Iglesia española celebra el 4 de marzo. Su punto de partida es que no hay Iglesia sin misión ad gentes, si bien esta asume nuevas formas, como sucede con el mayor protagonismo de los laicos. Otra novedad es la creciente presencia en España de curas del continente americano. La OCSHA –propone Gil– puede darles la formación necesaria antes de recibir un encargo pastoral, actualizando así su misión de servir como instrumento de cooperación entre las Iglesias de uno y otro lado del Atlántico.

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