Editorial: Hermosear la humanidad - Alfa y Omega

El miércoles vio la luz Querida Amazonia, la exhortación de Francisco tras el Sínodo dedicado a la región. La posible ordenación de hombres casados, que algunos habían colocado en el centro del debate, queda fuera. Lo central es que la Iglesia quiere encarnarse en cada rincón y ello requiere, ante todo, el diálogo con quienes allí habitan, especialmente los últimos.

Tanto en los meses de trabajo previo como en octubre en Roma, «la voz más potente» tenía que ser la suya y así se intentó, aunque, desde fuera, algunos cayeran en «generalizaciones injustas» o «discursos simplistas». Tras escuchar cómo se maltrata la tierra e incluso se cometen violaciones de derechos humanos, el Papa subraya que «no podemos permitir que la globalización se convierta en un nuevo tipo de colonialismo». Y apela a preservar la riqueza cultural del Amazonas porque «la diversidad hermosea nuestra humanidad».

Como ha hecho siempre, con sus contradicciones y errores, la Iglesia va a mantener esta «voz profética» y seguirá llevando el «gran anuncio salvífico» de Jesucristo. Le pese a quien le pese.

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