Dimite el director del Colegio Highlands El Encinar por el caso de abusos
«Pido perdón por todo este dolor», afirma Jesús María Delgado en su carta de renuncia. Le sustituye Marilú Álvarez, consagrada mexicana con experiencia en Suiza y España
Jesús María Delgado ha dejado de ser director del Colegio Highlands El Encinar, centro de Regnum Christi implicado en las últimas semanas en un escándalo tras la detención el 7 de marzo de uno de sus capellanes por abusar sexualmente de cinco alumnas. «Considero que debo presentar mi renuncia», afirma en una carta enviada a sus superiores, por un caso que «ha provocado un profundo dolor y ha causado desconfianza en nuestra institución».
«Quiero expresar a quienes se sienten defraudados y abatidos por la decepción que comparto el dolor que ellos sienten. Pido perdón por todo este dolor», prosigue el texto. El centro debe «afrontar ahora una nueva etapa, con la tarea urgente de emprender las reformas necesarias para seguir buscando la excelencia, sanar el dolor y restaurar la confianza perdida». Para ello, «necesita una nueva dirección que asuma con nuevas energías nuestra misión».
Tanto el Consejo Territorial de los Legionarios de Cristo como la Junta de Dirección de los colegios Regnum Christi han aceptado su decisión. Informa de ello en una carta hecha pública este lunes Javier Cereceda, responsable territorial de los Legionarios de Cristo y del Regnum Christi y presidente de la Junta de Dirección de sus colegios.
Para sustituirle, tras un «proceso meticuloso de análisis en todos los ámbitos», han elegido a la consagrada mexicana Marilú Álvarez, hasta ahora instructora de formación de bachillerato del centro. Con 15 años de experiencia, ha trabajado además en la Academia Le Châtelard (Suiza) y en el colegio Real Monasterio de Santa Isabel (Barcelona). Es asimismo exalumna del Instituto Alpes San Javier de Guadalajara (México), un colegio Regnum Christi.
Cereceda destaca de ella su conocimiento del Highlands, «su liderazgo y sus cualidades para la observación, escucha y la integración de equipos», valiosos para asumir esta tarea «en un contexto de renovación y sanación». Cereceda concluye reiterando que «afrontamos esta situación con determinación y coraje, buscando ser firmes en el cumplimiento de los compromisos» con la comunidad educativa, «hoy especialmente necesitada de esperanza, confianza y reparación».
«¿Y ahora qué?»
En una segunda carta, esta dirigida a todos los legionarios de Cristo y a los otros miembros de Regnum Christi y de sus colegios en España, Cereceda reconoce su «profunda pena» por lo ocurrido. «Los graves hechos denunciados nos vuelven a poner frente a la realidad del sufrimiento provocado a lo largo de nuestra historia y por el que volvemos con humildad a pedir perdón».
Repasa a continuación el itinerario realizado para reconocer dicho sufrimiento. En primer lugar, el Informe 1941-2019 sobre el fenómeno del abuso sexual de menores en la Congregación de los Legionarios de Cristo desde su fundación hasta la actualidad de 2019, abordado en profundidad en el Capítulo General de la Legión de Cristo al año siguiente. Luego, los documentos Conversión y reparación y Proteger y sanar, que recogieron las decisiones fruto del «compromiso ineludible» de luchar «incansablemente» contra los abusos y de «ponernos a disposición de todas las personas que hayan sido heridas en nuestra historia» para acompañarlas en su sanación. Desde entonces, los informes anuales Verdad, justicia y sanación rinden cuentas de esta labor.
«¿Y ahora qué?», se preguntan muchos en medio del dolor de la situación actual. «No renunciamos, no desistimos, no abandonamos el camino de renovación que emprendimos entonces», responde Cereceda. Con todo, «nunca será suficiente y nunca será demasiado lo que hagamos en favor de una cultura del cuidado, la prevención, la verdad, la justicia y la sanación. Y por eso, vamos a redoblar nuestro empeño sin ahorrar esfuerzos para hacer una profunda revisión de nuestra cultura institucional y para seguir impulsando una cultura de cero abusos».
«Nos toca reflexionar frente a lo vivido, extraer enseñanzas y aprender de cada experiencia». Un camino en el que pide a todos (miembros, Iglesia y sociedad) «que nos sigan ayudando y acompañando».