DeClausura vuelve a lanzar su campaña contra el frío: «El convento es como una nevera» - Alfa y Omega

DeClausura vuelve a lanzar su campaña contra el frío: «El convento es como una nevera»

La Fundación DeClausura quiere recaudar 100.000 euros para ayudar a 80 monasterios. El año pasado reunió 68.500 para 64 comunidades

Rodrigo Moreno Quicios
Las religiosas de Iesu Communio cuentan con ayuda para vender sus productos gracias a Fundación DeClausura.
Las religiosas de Iesu Communio cuentan con ayuda para vender sus productos gracias a Fundación DeClausura. Foto: Fundación DeClasurua.

La Fundación DeClausura —una entidad para ayudar al sostenimiento económico de conventos y monasterios— lanza este 2026 una segunda edición de la campaña contra el frío que ya fue un éxito en 2025. Lleva como título Que no pasen tanto frío, está abierta hasta el 31 de marzo y tiene como objetivo captar 100.000 euros para amortiguar las facturas de la calefacción de 80 monasterios que luchan contra el frío y dosifican con cuentagotas cómo se calientan durante el invierno. «No vamos a poder abarcar todo su gasto, pero sí ayudarles a pagar una parte», explica en conversación con Alfa y Omega Blanca de Ugarte, responsable de comunicación de la fundación.

«Ya cuentan con vivir con frío»

Esta integrante de la Fundación DeClausura matiza que «muchos monasterios ya cuentan con vivir con frío» y que su modesta aspiración es que «enciendan un poquito más la calefacción». «El problema es que no lo hacen», lamenta, pues la escasez provoca que muchas comunidades «la entiendan como el único gasto prescindible» y remedien las carencias pensando que «si me abrigo mucho y me pongo un jersey y debajo otro, puedo soportar el frío». Como consecuencia —para sorpresa de nadie— «luego hay problemas de salud y cuando hablas con ellas, todas tosen», resume. El catálogo de enfermedades que desarrollan derivadas del frío es amplio e incluye gripes, catarros y pulmonías. A lo que se suma el agravamiento de otras patologías como la osteoporosis y la artritis.

El monasterio de Santa Paula, en Sevilla, es una de las comunidades a las que apoya la Fundación DeClausura.
El monasterio de Santa Paula, en Sevilla, es una de las comunidades a las que apoya la Fundación DeClausura. Foto: Archidiócesis de Sevilla.

Conviene destacar que este tipo de edificios, debido a su amplitud y altos techos, son muy difíciles de acondicionar. «No es lo mismo calentar una casa que un monasterio», nos aclara Blanca de Ugarte, quien resalta cómo los consagrados solo aspiran a caldear algunas pocas estancias fundamentales. También es relevante que los cenobios se concentran en provincias conocidas por sus bajas temperaturas como Palencia, Burgos, Soria, Badajoz o Huesca. Por ejemplo, en el mismo día en que se escribe esta noticia, la temperatura mínima en esta última ciudad es de un grado.

Obstáculos en la tarifa

Además, debido a su estilo de vida austero —pero sobre todo a las evidentes limitaciones económicas—, muchas de las comunidades suelen carecer de sistemas de calefacción, se las apañan con estufas de propano o butano o rellenan varias veces al año un gran depósito de gas natural. Solo algunas pocas, ubicadas en ciudades, tienen acceso a gas natural canalizado. E incluso las hay que se limitan a hacer uso de estufas de leña.

Pantallazo de la campaña. Estará abierta hasta el 31 de marzo.
Pantallazo de la campaña. Estará abierta hasta el 31 de marzo. Foto: Fundación DeClausura.

Con un problema añadido. Aunque los monasterios y conventos funcionan a efectos prácticos como residencias, la legislación vigente les impide acogerse a la misma tarifa reducida de la que gozan muchas casas porque las contemplan como cierta suerte de entidad o empresa.

Siguiendo la estela del 2025

La edición del año pasado de esta misma campaña, que partió con unas aspiraciones muy modestas, permitió a la Fundación DeClausura reunir 68.500 euros para 64 comunidades, lo que supuso una ayuda media de más de 1.000 euros para cada una. Animadas por el resultado, durante estos meses «hemos trabajado para atender al mayor número de monasterios posibles», para lo que «en julio lanzamos una encuesta y vimos qué necesitaban». El fruto de aquel trabajo prospectivo ha sido poder ofrecer asistencia a 16 cenobios más. «Hemos trabajado muy de cerca con ellos para que se dé ese trato cotidiano y esa cercanía», añade de Ugarte.

Este año, entre los materiales promocionales de esta campaña, la Fundación DeClausura incluye la cita de una religiosa que asegura que «el convento es como una nevera». Igualmente, cuando este semanario se hizo eco de la misma campaña el pasado 2025, ya ilustró el caso de las carmelitas descalzas del monasterio de San José, quienes se vieron obligadas por pura necesidad a picar una pared y tratar de caldear dos estancias con una misma estufa mientras la mayoría de sus hermanas estaban enfermas.