«Debemos fomentar un aterrizaje suave en Cuba»

Jesús Colina. Roma

Las negociaciones no han terminado. El restablecimiento de relaciones diplomáticas no implica el final del embargo económico que Estados Unidos impone a La Habana. Como pocos, el arzobispo de Miami, monseñor Thomas Wenski, ha explicado bien lo que todavía falta: «Los comentarios hechos por Raúl Castro parecen indicar que su Gobierno está abierto a entablar conversaciones con Estados Unidos sobre temas relacionados con la democracia y los derechos humanos. El progreso en esta área es normalmente el resultado -y no las condiciones previas- para esas conversaciones, por lo que la perspectiva de esas conversaciones es un desarrollo positivo».

«Como dijo el presidente Obama, buscar el colapso de Cuba no es una política prudente», añade monseñor Wensk (de hecho, uno de los grandes temores de éste y del anterior Gobierno norteamericano es un colapso del régimen castrista que provoque una huida desordenada de cubanos de la isla). «Cuba necesita cambiar», añade el arzobispo. «El anuncio cambia el juego, pero a medida que Cuba cambia, debemos de fomentar un aterrizaje suave, es decir, un cambio pacífico que ofrezca verdadera esperanza para los cubanos a ambos lados del estrecho de la Florida».

Y a los más escépticos en Miami, las antiguas generaciones de emigrantes de Cuba, el arzobispo de Miami les ha explicado que «Francisco hizo lo que los Papas se supone que deben hacer: construir puentes y promover la paz. Actuó igual que su tocayo, san Francisco de Asís, quien, durante la quinta cruzada, fue a Egipto para reunirse con el sultán Al Kamil, con el interés de promover la paz».

Jesús Colina. Roma