De nada sirve el chute de energía si olvidamos las raíces - Alfa y Omega

De nada sirve el chute de energía si olvidamos las raíces

Recuerda el Papa que la amistad de los jóvenes con personas ancianas les ayuda a no reducir la vida al presente

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El gran evento de los jóvenes católicos por experiencia, la Jornada Mundial de la Juventud, está pisando los talones a la agenda veraniega. Ya hay cientos de mensajes de WhatsApp de madres que intercambian macutos y esterillas para sus hijos y aquellas que piden baterías portátiles para que los niños estén comunicados y puedan recargar los móviles en todo momento. Los nervios por escoger bien lo que será necesario de unos se entremezclan con el cansancio ya acumulado de otros, como los 87 jóvenes barceloneses que están en el ecuador de su peregrinación por los 1.276 kilómetros que los separan de Lisboa. Cada tres años un chute de energía recorre las venas del presente y futuro de la Iglesia. Escuchar atentamente los mensajes del Santo Padre, sí; pero también recordarse a sí mismos que no están solos en las dificultades para reconocerse católicos en un mundo aparentemente lleno de apariencias, materialismo y desánimo.

Pero el Papa Francisco, buen conocedor de las raíces, ha pedido a los jóvenes solo una cosa antes de acudir a esta gran cita, que nos dejará —como tantas otras JMJ— imágenes imborrables: que la juventud llegue a Portugal apegada a sus mayores. De nada sirve construir sobre castillos de naipes y el chute de energía bien se sabe que, como despega, aterriza. Por eso el Santo Padre ha puesto deberes: que cada uno de estos peregrinos pase antes a abrazar a sus abuelos; coja el teléfono y llame a su vecino del primero o ayude con las bolsas de la compra a la señora que cada día cruza la calle para ir a la frutería. Y aproveche para escuchar. Compartir la fe entre los más jóvenes es fundamental para seguir construyendo Iglesia. Pero «la amistad con una persona anciana ayuda al joven a no reducir la vida al presente y a recordar que no todo depende de sus capacidades», como ha dicho el Papa en su mensaje para la jornada de los mayores que se celebrará el domingo.

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