«Cursillos de Cristiandad es la frontera entre la Iglesia y el mundo»
400 cursillistas renuevan su compromiso con la evangelización y el primer anuncio. «Cursillos es un espacio para dar esperanza», afirma uno de sus responsables
Más de 400 participantes procedentes de 36 diócesis distintas se dieron cita el pasado fin de semana en el Encuentro nacional de responsables de escuela de Cursillos de Cristiandad en España. Se trata de una realidad que hace hoy de «frontera entre la Iglesia y el mundo», dice Isaac Muñoz, miembro de la Ejecutiva Nacional de Cursillos de Cristiandad y responsable del encuentro.
—¿Quiénes son los responsables de escuela dentro de Cursillos?
—Son las personas llamadas a formar parte del motor del movimiento. Integramos el espacio formativo y de comunión donde crecemos en santidad, porque asistimos a los cursillos y compartimos allí nuestra experiencia de fe y de vida cristiana.
✨ Hay un fin de semana capaz de cambiar tu manera de mirar la vida.
— Cursillos de Cristiandad España (@CursillosSpain) January 15, 2026
Un encuentro sencillo, profundo y verdadero… donde descubres que Dios te ama tal y como eres.
Si buscas sentido, comunidad y esperanza, quizás este sea tu momento.#CursillosDeCristiandad #DeColores pic.twitter.com/kJdrf3ObkZ
Para dar esperanza
—¿Por qué se utiliza el término escuela?
—Tradicionalmente se llamaba así porque, en sus orígenes, era el espacio formativo de los dirigentes. Con el tiempo se ha convertido en una verdadera comunidad: un lugar de comunión donde crecer juntos. De ahí nacen los cursillos, que en realidad son pequeñas comunidades en las que se vive la dimensión formativa y orante de la fe.
—¿Hacia dónde camina hoy Cursillos en este mundo y en esta Iglesia?
—Más allá del primer anuncio y de compartir nuestro testimonio de vida con Cristo, Cursillos es un espacio para dar esperanza. Estamos en la frontera entre la Iglesia y el mundo, ofreciendo esperanza a quienes están en búsqueda, a quienes sienten un vacío interior y sed de sentido.

—¿También a los cristianos tibios o alejados?
—Sí, también a esas personas más alejadas o a quienes, estando dentro de la Iglesia, viven con cierta apatía. Les invitamos a una renovación de su fe a través de un triple encuentro: con uno mismo, con Dios y con los demás.
Nuevas realidades
—En los últimos años han surgido retiros de impacto y nuevas realidades que atraen a muchas personas a la fe. ¿Dónde se sitúa Cursillos en este contexto?
—En el mismo lugar de siempre. Estamos encantados con las nuevas realidades que permiten acercar a más personas a Dios. La convivencia con otros carismas que buscan lo mismo es muy enriquecedora. Cursillos sigue siendo una realidad viva, en la Iglesia y para el mundo.
—¿Cómo es un cursillista en su día a día?
—Es alguien que ha vivido un encuentro fuerte con el Señor y que, después del cursillo, vive con ilusión, alegría y esperanza. Y se convierte en un apóstol del Señor, en alguien vivo para la Iglesia.