Obispo de Santa Clara (Cuba): «¡Cuántos que nos han ayudado ahora pasan por la tribulación!»

El obispo cubano Arturo González Amador transmite su cercanía y oración a los colaboradores y benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada ante la pandemia de COVID-19. «La primera y última palabra siempre será del amor», comparte con esperanza

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Foto: EFE/Yander Zamora

El obispo cubano Arturo González Amador transmite su cercanía y oración a los colaboradores y benefactores de Ayuda a la Iglesia Necesitada ante la pandemia de COVID-19. «La primera y última palabra siempre será del amor», comparte con esperanza

«¡Cuántos de los que siempre nos han ayudado ahora pasan por la tribulación!». Monseñor Arturo González Amador, obispo de Santa Clara en Cuba, comparte así su dolor por los estragos que la pandemia de COVID-19 está causando en países de Europa como España, Italia o Alemania. «Nos duele mucho ver cuánto están pasando todos ustedes», comparte en una carta enviada a la sede central de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN por sus siglas en inglés) en Königstein (Alemania).

El motivo de la misiva es precisamente mostrar «nuestra cercanía afectiva y la certeza de nuestra oración por todos los colaboradores y bienhechores. Les tenemos muy cerca, en el corazón y delante del Sagrario. Estamos con los brazos en alto por todos. Dios los ampare y sostenga». De hecho, monseñor González Amador cuenta que cada día desde hace semanas ofrece por esta intención la Eucaristía que celebra con una comunidad religiosa.

El mensaje del obispo cubano, explican desde la fundación pontificia, es uno de tantos que les están llegando estos días de representantes de la Iglesia perseguida y más necesitada para mostrar su apoyo. Muchos de ellos incluyen también mensajes de esperanza. «La primera y última palabra siempre será del amor, siempre, y Dios es amor, nunca serán la muerte y el mal. Seamos hombres de esperanza», subraya por ejemplo monseñor González Amador.

Fe a distancia… «con los medios que tenemos»

Foto: ACN

También a Cuba ha llegado la pandemia. En este momento, la isla caribeña cuenta con 363 casos de neumonía por coronavirus, de los cuales han fallecido nueve personas. El fin de semana –explica el obispo de Santa Clara– el Gobierno dictó unas normas que se llevaban días esperando. «Dios quiera sean implementadas debidamente y sigan disminuyendo las actividades públicas y exigiendo un encerramiento mayor».

En su diócesis ya se implementaron hace dos semanas algunas medidas para promover la oración desde casa y restringir la participación en actividades y celebraciones, lo que redujo a la mitad el número de feligreses el domingo pasado. Ahora se ha dado un paso más, cerrando el Obispado y las oficinas parroquiales. Eso sí, pagando a los trabajadores y dándoles incluso «alguna ayuda más». También están intentando hacer llegar a los fieles la Misa o un mensaje diario, además del rezo del rosario, «por los medios que tenemos y ellos puedan tener».

Un proyecto que, dada la escasez de recursos, necesitará «ingenio y sagacidad». El obispo se despide de ACN transmitiendo un mensaje de tranquilidad por si la situación actual hiciera reducirse la financiación que reciben de la fundación pontificia. Los proyectos «son muy necesarios, es verdad, pero estoy seguro que la Providencia de Dios cada día madruga más que el sol. Dios nos ayudará a salir adelante».

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