Constantinopla y Ucrania fijan el camino hacia la Iglesia autocéfala - Alfa y Omega

Constantinopla y Ucrania fijan el camino hacia la Iglesia autocéfala

El Patriarcado de Constantinopla redactará el tomos que concede la independencia a la futura Iglesia ortodoxa de Ucrania, y se lo entregará a un primado elegido de forma sinodal

Redacción
Foto: Mikhail Palinchak/Ukrainian Presidential Press Service/REUTERS

El Patriarcado de Constantinopla redactará el tomos que concede la independencia a la futura Iglesia ortodoxa de Ucrania, y se lo entregará a un primado elegido de forma sinodal

La creación de una Iglesia ortodoxa ucraniana independiente está un paso más cerca después de que el sábado el patriarca de Constantinopla, Bartolomé, y el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, firmaran en Estambul un acuerdo de cooperación. Poroshenko calificó de «histórico» el momento, ya que el documento comprende los pasos que se darán para la convocatoria del sínodo que elegirá a un primado. Este recibirá del patriarca el decreto o tomos de independencia. Así, aseguró el presidente ucraniano, «el proceso sigue los canónes de la Iglesia ortodoxa».

Después de la firma, el patriarca de Constantinopla justificó la decisión del sínodo del Patriarcado, tomada el 11 de octubre, de apoyar la creación de una Iglesia ucraniana independiente. Comparó la situación con el momento en el que «las naciones de los Balcanes recibieron la autocefalia» tras su independencia. Ahora «se dan todas las condiciones» para hacer lo mismo con Ucrania, pues lo ha solicitado tanto el Gobierno de Ucrania como representantes de la Iglesia ortodoxa ucraniana del Patriarcado de Kiev y de la Iglesia ortodoxa autocéfala de Ucrania.

Respondiendo a las acusaciones de injerencia lanzadas por el Patriarcado de Moscú, Bartolomé subrayó que conceder la autocefalia «es un derecho exclusivo de la Iglesia madre» de la que procede cada sede. En este caso, según afirma Constantinopla, ella es la Iglesia madre de la metropolitana de Kiev desde la conversión del Rus en el año 988.

El presidente Poroshenko mostró su gratitud al patriarca por acceder a dar este paso que «abre a los ucranianos el camino hacia Dios». «Me gustaría que fuera recordado como una fecha histórica», añadió, ya que el nacimiento de la nueva Iglesia ortodoxa será «el cumplimiento un proceso que comenzó en los primeros día de la independencia ucraniana, cuando los ucranianos empezaron a pedir al Señor el poder tener una Iglesia independiente».

La reacción de Moscú no se hizo esperar. Sin embargo, se produjo en un tono más sobrio que el empleado las semanas anteriores. Si el 15 de octubre Moscú decidió romper la comunión eucarística con Constantinopla, dando lugar a un importante cisma entre ortodoxos, en esta ocasión el jefe del Departamento sinodal para las Relaciones entre la Iglesia y la Sociedad, Vladimir Legojda, se limitó a recordar que el acuerdo suscrito en el Fanar «no significa todavía la creación de una Iglesia ucraniana independiente».

Esto hace pensar que se puede estar trabajando entre bambalinas entre Moscú y Constantinopla para encontrar una solución que recomponga la fractura, que algunos comparan con el Cisma de Oriente de 1054. Dentro del cambio de actitud de Moscú podría jugar también un papel su confianza en que la mayoría de sacerdotes y fieles que ahora forman parte de las comunidades ortodoxas ucranianas vinculadas a este patriarcado decida mantener esa relación, y no pasarse a la nueva Iglesia autocéfala de Ucrania. De ser así, la autocefalia tendría una repercusión mucho menor, pues de hecho ya hay en Ucrania tres iglesias funcionando de forma paralela. La nueva Iglesia uniría a dos de ellas; eso sí, con el cambio significativo de que serían reconocidas y estarían en comunión con el resto de la Ortodoxia, que hasta hace pocas semanas las consideraba cismáticas.

AsiaNews/Alfa y Omega