Para quienes tenemos familia en edad escolar, este mes es nuestro comienzo de año. Ahora es cuando ponemos la libreta nueva al servicio de nuestro mejor proyecto: la propia vida. Cuando comenzamos algo, tenemos a flor de piel dos emociones, contradictorias aparentemente. Por un lado, la ilusión del comienzo lleno de posibilidades, de hacer las cosas bien, de «escribir con nuestra mejor letra, con colores, sin tachones…». Y por otro, el miedo a los errores, a los desencuentros, a la soledad, a fracasar…

Cuando una persona acude a Proyecto Hombre, viene porque su antigua vida ya no le sirve: o porque alguien o algo le han dado un ultimátum, o porque ya no puede más y el ultimátum se lo ha puesto ella misma. Y viene con esas dos emociones: la ilusión y el miedo.

Pero lo que suele predominar en estos casos es este último. Cuando se abandona algo conocido, por muy malo que sea, hay un salto al vacío que es un acto de fe. La persona de repente ha dejado su vida y tiene que fiarse de que hay otra vida mucho más genuina esperándola, pero que se la va a ir construyendo poco a poco ella misma. Y se produce una crisis: «No tengo nada». Bueno sí, tengo muchas cosas que me anclan al pasado: recuerdos, culpa, necesidades no resueltas, etiquetas… Pero cuando miro adelante, no tengo nada. Ni siquiera me entiendo a mí…

Ese periodo es el peor de todos los periodos duros que va a pasar la persona en este proceso de cambio. Es desaprender modos de hacer y comenzar a caminar casi por inercia con aquellas personas que la quieren y de las que no tiene más remedio que acompañarse. Y este momento único necesita mucha confianza y paciencia. Dos valores que dejaron de utilizar en su vida. Sin embargo, solo desde ahí, desde ese comienzo de crisis, de la confianza y la paciencia, es desde donde puede empezar a escribir en la nueva libreta de su nueva vida. Y, aunque surjan tachones, rotos, y todo aquello que ensucie las páginas, se irán entremezclando momentos únicos, inolvidables, sensaciones adormecidas, caricias nuevas, dibujos llenos de colorido que harán que, poco a poco, vaya descubriendo su para qué en la vida.

Belén Pardo Esteban
Directora de Proyecto Hombre Málaga