Ciudad Real despide a Algora: «Nos quedamos con el corazón roto»

Es el primer obispo español que ha fallecido a causa de la COVID-19

Redacción
Foto: Diócesis de Ciudad Real

En la puerta del Prado, en la catedral, a las once de la mañana, recibía el féretro de Antonio Algora el obispo de la diócesis de Ciudad Real, Gerardo Melgar. También familiares del obispo fallecido, sacerdotes y autoridades de la ciudad se unían en oración a toda la diócesis que, con dolor, pero con esperanza, ha despedido al que hasta el año 2016 ha sido su obispo.

En la Misa –concelebrada por el cardenal Osoro; el arzobispo de Toledo, Francisco Cerro; los obispos de Albacete, Córdoba, Sigüenza-Guadalajara y Teruel, y uno de los obispos auxiliares de Madrid, José Cobo–, Gerardo Melgar ha leído el mensaje de pésame del Papa: «El Santo Padre desea hacer llegar su profundo pésame a todos los miembros de la Iglesia particular, a sus familiares y conocidos del difunto. Asimismo, el Papa Francisco, a la vez que ofrece sufragios por el eterno descanso de este abnegado pastor, lo encomienda a la intercesión de la bienaventurada Virgen María y a la del insigne patrón santo Tomás de Villanueva, e imparte con afecto la confortadora bendición apostólica como signo de fe y esperanza en Cristo resucitado».

Durante la homilía, que ha publicado la diócesis de Ciudad Real, Gerardo Melgar ha recordado su última conversación con el obispo emérito: «Estoy sereno y en las manos de Dios y dispuesto a aceptar lo que Dios quiera de mí». 25 días estuvo ingresado Antonio Algora antes del desenlace final. «La muerte de don Antonio deja nuestro corazón roto a la vez que nos interpelan aquellas palabras de Cristo en el Evangelio de san Mateo que resuenan de forma especial hoy: “Velad, porque no sabéis ni el día ni la hora”».

«Don Antonio salió de las manos de Dios y a Dios y a sus manos ha retornado», ha destacado Melgar. Del obispo emérito fallecido ha destacado que fue «una persona íntegra, con una personalidad bien definida, sin zonas oscuras, que en el trato con él daba a conocer con espontaneidad y sus prioridades humanas, espirituales, pastorales y sociales».

Antonio Algora, segundo obispo de la diócesis de Ciudad Real, descansa en la vía sacra de la catedral, a continuación del primer obispo diocesano, Rafael Torija de la Fuente, fallecido en marzo de 2019.