Empeora el estado del obispo emérito de Ciudad Real, ingresado por COVID-19

Antonio Algora se encuentra «intubado y con cuidados críticos»

Redacción
Foto: Diócesis de Ciudad Real

El obispo emérito de Ciudad Real, Antonio Algora, que se encuentra ingresado desde el domingo en el Hospital de La Paz de Madrid por COVID-19, se encuentra en estado crítico después de que su situación médica se haya agravado en las últimas horas, según han informado la diócesis castellano-manchega.

«Durante esta pasada noche ha empeorado el estado de salud del obispo emérito de Ciudad Real, Antonio Algora. Sufre una neumonía bilateral a causa de la COVID-19 que se ha agravado durante la pasada madrugada. Está intubado, con cuidados críticos y en estado muy grave», comunica a través de la página web.

La noticia ha supuesto un mazazo, pues en el comunicado de ayer la propia diócesis manifestaba que estaba respondiendo al tratamiento y evolucionaba favorablemente.

Desde la diócesis se asegura la oración por el prelado, «por su fortaleza en la enfermedad y su recuperación».

Algora, cuya renuncia fue aceptada por el Papa Francisco el 8 de abril de 2016, es en estos momentos miembro de la Comisión de Pastoral Social y Promoción Humana de la Conferencia Episcopal Española, donde ha sido el responsable de la pastoral obrera, a la que siempre ha estado muy vinculado.

Aunque nacido en La Vilueña (Zaragoza), tanto su formación como el ministerio sacerdotal lo vivió en Madrid, donde fue ordenado en 1967. En la capital fue, entre otros cargos, vicario episcopal hasta que en 1985 fue nombrado obispo de Teruel y Albarracín.