Cuando una diócesis y una autonomía se unen por los más vulnerables

La diócesis de Bilbao y el Gobierno vasco colaboran en un proyecto de éxito para la atención de personas con adicciones

José Calderero de Aldecoa

La Fundación Gizakia –promovida por la diócesis de Bilbao– se dedica al tratamiento de las adicciones, a la prevención de cualquier comportamiento que pueda dificultar que los jóvenes puedan entrar de una manera adecuada en el mundo adulto y también atiende a colectivos que tienen dificultades para la inserción laboral.

Al trabajar con estos colectivos, el confinamiento supuso un reto enorme porque debían moverse entre el confinamiento y cierre de instalaciones generalizados en todo el país y el mantenimiento de la atención que sus usuarios no podían dejar de recibir. «Todo el trabajo que se ha podido lo hemos desarrollado de forma telemática, pero también hemos tenido que ofrecer citas individuales presenciales para atender a las personas con mayores dificultades», asegura Estibaliz Barrón, directora de la Fundación Gizakia, en conversación con Alfa y Omega.

Proyecto junto al Ayuntamiento

El confinamiento trajo, además, un nuevo reto para la entidad: la colaboración con el Ayuntamiento de Bilbao. Desde el consistorio estaban habilitando toda una serie de recursos para albergar a las personas sin techo que se iban a tener que confinar. Entonces, «nosotros planteamos que estas personas iban a necesitar una atención específica» y, tras el visto bueno, «pusimos en marcha un proyecto con el Ayuntamiento», explica Barrón.

La idea era atender presencialmente a todas aquellas personas que se iban a recluir en los recursos municipales. «Un equipo de la fundación se trasladaba prácticamente a diario hasta los diferentes recursos en varias unidades móviles. El objetivo era contener los síntomas de abstinencia y mejorar la situación de convivencia, que ya era de por sí difícil al no estar habituados a vivir juntos en una casa».

El proyecto funcionó y tras aquella experiencia el Gobierno vasco habilitó una partida presupuestaria para ayudar a todas las personas que se encontraban en esta misma situación. Con el dinero, la propuesta era aplicar el proyecto de Bilbao a toda la comunidad autónoma. Para ello, la fundación Gizakia ha establecido una alianza con las asociaciones Etorkintza, de Vicaya; Agipad, de Gipuzcoa; y Jeiki, de Álaba.

El proyecto desarrollado por las cuatro entidades, al que han llamado proyecto Erdu, «trata de aprovechar toda aquella experiencia que tuvimos. La idea es acercar una atención especializada a todas aquellas personas que es muy difícil que se acerquen a los distintos recursos municipales», explica la directora de Gizakia.

Prevención en jóvenes

Otro de los problemas que se han encontrado con Gizakia durante el confinamiento es el tema del juego online. «También trabajamos todo el área de prevención con jóvenes y durante este tiempo hemos registrado un incremento de las apuestas on line entre los adolescentes», concluye Estibaliz Barrón, que pide prestar atención al número de horas que los jóvenes pasan ante las pantallas en previsión de los posibles confinamientos.