Cartas desde la cárcel: así es la vida en Soto del Real - Alfa y Omega

Cartas desde la cárcel: así es la vida en Soto del Real

Lucas, interno en Soto del Real, escribe una carta esperanzada a Alfa y Omega tras la visita del cardenal Cobo por la Merced

Rodrigo Moreno Quicios
El cardenal José Cobo y Paulino Alonso, a su derecha, celebraron Misa en Soto del Real por la Virgen de la Merced con más sacerdotes
El cardenal José Cobo y Paulino Alonso, a su derecha, celebraron Misa en Soto del Real por la Virgen de la Merced con más sacerdotes. Foto: Ecos de Soto.

«Nunca, hasta la Misa de la Merced, había pensado que las piedras con las que cargo, las que me han traído a prisión, se pudieran convertir en semillas». Así comienza la carta que Lucas, un interno en la cárcel Soto del Real, le ha hecho llegar a Alfa y Omega por medio de voluntarios. Al escuchar esta metáfora en la homilía del arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, durante su visita pastoral en la fiesta de la patrona de los cautivos, «fue como si me hablase directamente a mí, como si traspasara mi piel y me hablara directamente a mi corazón».

En la carta a nuestra redacción, Lucas asegura que «si es posible que del estiércol broten las más bellas flores, también es posible que gracias a mis errores aprenda a ser la persona que puedo llegar a ser, una versión de mí renacida y cubierta por un hermoso jardín». Por lo que, siguiendo la alegoría botánica, dice que las palabras del cardenal «germinan en mí alimentadas por un sol de esperanza».

«Dentro de la prisión es posible la libertad y la reconstrucción».
María Yela
Pastoral Penitenciaria

Paulino Alonso, capellán de la prisión de Soto del Real y uno de los responsables de que nos haya llegado la carta, asegura que, más de una semana después, aún resuena el eco de la visita de Cobo entre los internos. El fraile trinitario, que concelebró con el purpurado la Misa en el salón de actos del penal, destaca que «la novedad más importante de este año fue que hubo un silencio impresionante y una vivencia muy grande de todos los internos, a los que no se oía ni respirar». Lleva todo el año trabajando con ellos el Jubileo dedicado a la esperanza. A los cautivos les viene como anillo al dedo y lo conocen a la perfección debido a la Puerta Santa oficial que se abrió en Navidad en el penal para acceder a la sala multiusos donde se celebra la Eucaristía. «No tiene nada de simbólica, cuenta con la autorización de Roma y se ha mantenido todo el año», reivindica el fraile trinitario.

La otra gran nota distintiva de esta última visita pastoral es que «se cantaron en Misa las doce canciones del CD que vamos a editar». El capellán presume de que «tanto la letra como la música ha sido compuesta» por los presos y la grabación ha contado con la ayuda de Hakuna. Acostumbrados a cambiarle el texto a éxitos de la radiofórmula para darle sentido religioso, en este disco elaborado por el coro de la cárcel «todas las canciones son nuevas». «Es importante porque, cantando y componiendo, se dan cuenta de que son importantes, de que la música puede salir de los muros y de que la gente los puede escuchar», señala Alonso.

«Que los muros no nos quiten la esperanza ni el sentido».
Paulino Alonso
Capellán de Soto del Real

Por su parte, María Yela, delegada de Pastoral Penitenciaria de la archidiócesis y quien también visitó Soto del Real por la Merced, revela que, con ayuda de la Hermandad del Divino Cautivo «estamos informando de posibles indultos» a Instituciones Penitenciarias y al Ministerio del Interior para revitalizar una tradición que se realiza desde 400 años pero que desde «el siglo pasado, después de la guerra, se ha hecho con cuentagotas». Reivindica que tan solo acompañan «a dar el paso de salir en libertad a gente que ya está próxima a la fecha, pero ni en eso estamos teniendo facilidades».

El diálogo interno de un preso
Carta escrita por un preso de Soto del Real

En otra carta a Alfa y Omega, un preso anónimo desgrana su «diálogo interno» durante la Misa en Soto del Real. Durante el canto de entrada le dijo a la Virgen: «Aquí estoy, María, un año más, y van cuatro». Define el 2025 como «otro año dando gracias por cómo me has cuidado y arropado». Agradece la asistencia de autoridades «para estar con nosotros» y se pregunta: «¿Cómo nos ven?».

En el acto de contrición, este interno se decía que «no me canso de pedir perdón a pesar de saberme perdonado». «No es que no me lo crea», matiza, «sino que no me quiero olvidar de que he hecho daño».

En cuanto a la homilía del cardenal al sobre la Virgen convirtiendo las piedras en semillas, dice: «Sí, don José, veo las semillas que puedo sembrar». Aunque le reconoce a la «Madre» que «solo no puedo».

En el credo se dice que «mi fe no la puedo vivir solo, necesito de mis hermanos». Y en las peticiones, suplica «que no me aparte de los que has puesto para ayudarme» y «que mis compañeros sientan la presencia de tu Hijo y tu amor sin condiciones». En el ofertorio se compromete a «que lo que he aprendido sea semilla para ayudar a otros». Finalmente, da gracias a la Virgen «por tu presencia como Madre y por tu abrazo, que me fortalece para enfrentar la verdad, la que me ha hecho libre».