Cáritas insertó laboralmente a 14.639 personas durante 2025: «Hay otra forma de gestionar» la economía - Alfa y Omega

Cáritas insertó laboralmente a 14.639 personas durante 2025: «Hay otra forma de gestionar» la economía

Durante 2025, la entidad logró aumentar dos puntos la inserción laboral entre las personas en situación de exclusión social

José Calderero de Aldecoa
Un trabajador se afana en la recuperación de alimentos
Un trabajador formado por la entidad. Foto: Cáritas

Cáritas mejoró en 2025 su tasa de inserción laboral entre las personas en situación de exclusión social. Según ha explicado la entidad con motivo del Día Internacional del Trabajo, que se celebra el 1 de mayo, de las 65.560 personas que participaron en alguno de sus programas de empleo, la red de Cáritas consiguió insertar al 22,33 % (14.639 personas), lo que supone dos puntos porcentuales más que el año anterior.

Los datos están recogidos en el informe de Economía Solidaria 2025, presentado por Cáritas Española en la sede de Formació i Treball Empresa de Inserción de Cáritas Barcelona.

«A través de sus programas de Economía Solidaria, Cáritas quiere ser testimonio de que hay otra forma de gestionar los asuntos económicos, que es posible poner el cuidado de la vida en el centro a la hora de producir, comercializar, financiar y consumir. Por ello, apuesta y defiende el empleo digno, la economía social, el comercio justo, las finanzas éticas y el consumo responsable», señala Ana Heras, coordinadora del equipo de Economía Solidaria de Cáritas Española.

Inversión récord

Pero en 2025 no solo creció la inserción laboral, sino también la inversión. La entidad caritativa de la Iglesia destinó el año pasado 157,3 millones de euros a sus iniciativas de economía solidaria una cifra récord que representa un aumento del 8,63 por ciento respecto al año anterior (12,5 millones de euros más). De ese total, 40,4 millones de euros se invirtieron en itinerarios de inserción sociolaboral, que incluyen orientación laboral, intermediación con empresas y formación.

Se trata de una inversión que sale a cuenta. «Estudios recientes demuestran que a medio y largo plazo el retorno económico de los programas de capacitación profesional y de acceso al empleo llegan a triplicar la inversión realizada. A través de estos proyectos, las personas ganan en autoestima, en reconocimiento social y en acceso a derechos, y además contribuyen de un modo activo al desarrollo económico común a través de su contribución en impuestos y en consumo», explica la coordinadora del equipo de Economía Solidaria de Cáritas Española.

Mayor empresas de inserción

La economía social concentró en 2025 la mayoría de los fondos invertidos, con más de 116 millones de euros. Este sector, del que Cáritas es uno de sus principales impulsores, representa ya el 11,1 por ciento del PIB en España.

La apuesta sostenida de Cáritas por modelos empresariales que equilibran crecimiento económico, cuidado del medio ambiente y bienestar social le ha permitido consolidarse en la última década como una de las mayores promotoras de empresas de inserción del país, con 3.158 puestos de trabajo y 271 líneas de negocio. Estas actividades —vinculadas al reciclaje textil y de excedentes alimentarios, la gestión ambiental y de residuos, la limpieza, el transporte, la mensajería o la restauración— alcanzaron en 2025 una facturación total de 92,2 millones de euros.

Recuperación de alimentos de Cáritas

Una de las últimas iniciativas en sumarse al ecosistema de economía social de Cáritas es el proyecto Maná, que se empeña en la utilización de alimentos recuperados para generar empleo inclusivo en el sector de la hostelería.

Desde su sede central en Barcelona, principal núcleo operativo del programa, se recuperaron en 2025 más de 250.000 kilos de alimentos que fueron transformados en productos destinados a restauración, catering y servicios de comida a domicilio. Actualmente, los alimentos recuperados representan en torno al 20 % de la materia prima utilizada en las distintas elaboraciones.

«La mayor dificultad del proyecto es de tipo logístico, ya que desconocemos con antelación qué alimentos recibiremos por donación por lo que cada día debemos equilibrar lo que llega con las necesidades de nuestras líneas de distribución para garantizar el máximo aprovechamiento alimentario», explica Marina Arnau, codirectora de Formació i Treball.

Esta actividad permite además generar empleo inclusivo, con 13 puestos de inserción para personas en situación de exclusión vinculados directamente a la recuperación alimentaria, dentro de un modelo que combina gastronomía inclusiva y sostenibilidad ambiental.