Cañizares: negarse a marcar la X es «un pecado contra la Iglesia»

El arzobispo de Valencia pide avanzar hacia la «total autofinanciación», porque «todo hace pensar que podemos estar aproximándonos hacia tiempos no fáciles»

Ricardo Benjumea
El cardenal Cañizares, en el centro, durante la celebración de las XV Conversaciones Canónicas Valentinas, en la UCV. Foto: Universidad Católica de Valencia

El arzobispo de Valencia pide avanzar hacia la «total autofinanciación», porque «todo hace pensar que podemos estar aproximándonos hacia tiempos no fáciles»

El cardenal Antonio Cañizares pide a los fieles no dejarse influenciar por los llamamientos a dejar de marcar la la X de la Iglesia en la Declaración de la Renta. El arzobispo de Valencia dedica a este tema su última carta semanal, «Poner la X en la Declaración de la Renta», publicada en el último número del semanario diocesano Paraula.

«Soy consciente, y me duele, que hay campañas para que no se haga, para que no se ponga», afirma. «Acuden a tal o cual caso que consideran injuria, a que si ha habido tal o cual comportamiento de clérigos o de obispos, en determinados lugares o regiones», añade, en alusión a las peticiones lanzadas desde algunos sectores en protesta por el posicionamiento nacionalista de algunos sacerdotes y religiosos catalanes.

«¿Qué tiene que ver esto con la Iglesia, con el bien que hace la Iglesia? ¿Qué me dirían de un hijo que ante una madre o padres ancianos, porque ha habido alguna cosa entre los hermanos, o los cuñados, los sobrinos… dijesen: “Pues ahora ya no contribuyo a ayudar a los padres, a ayudar a la madre”? Pensaríamos con buen sentido que no merecen llamarse “hijos”. Ese es el comportamiento de algunos que, por no sé qué actuaciones en la Iglesia que a su juicio merecen reprobación, niegan esta contribución. Negar esta contribución es negar lo que la Iglesia es y hace en favor del hombre, de la sociedad, y de la humanidad entera», prosigue el purpurado.

«No estoy pidiendo nada que atente a nadie sino solicitando con humildad, y pidiendo perdón por mis pecados y los de los que la formamos, una ayuda que la Iglesia necesita: acerquémonos a la Iglesia, conozcámosla y reconozcamos, sin prejuicios, lo que la Iglesia es, lo que la Iglesia hace como Iglesia, y veréis su aportación a los hombres: el mundo sería otro, y no mejor, si no existiese la Iglesia. A los fieles cristianos les digo: no neguéis esta ayuda que pide la Iglesia. Negar esta ayuda es un pecado contra la Iglesia, es un no sentirse Iglesia a la que debemos ayudar en todos los órdenes, también en el económico».

Hacia la autofinanciación total

Cañizares recuerda que la recaudación obtenida del IRPF (una cantidad que al contribuyente no le supone pagar más o que le devuelvan menos) no se destina directamente a cada diócesis, sino que va a parar al llamado Fondo Común Interdiocesano, desde el que la Conferencia Episcopal lo distribuye en función de las necesidades.

Alrededor del 25 % de los ingresos de la Iglesia en España proceden a día de hoy de la X de la Renta, si bien en diócesis pequeñas el porcentaje es muy superior. El grueso de la recaudación, sin embargo, proviene de las aportaciones de los fieles a través de las colectas o las suscripciones.

Esa es la línea en la que hay que avanzar, cree el arzobispo de Valencia. «Es preciso que caminemos hacia una cada vez mayor autofinanciación de la Iglesia», dice. «Todo hace pensar que podemos estar aproximándonos hacia tiempos no fáciles, y somos los cristianos quienes hemos de sostener fundamentalmente a la Iglesia». Si llegara algún cambio en materia de financiación, que «no nos coja desprevenidos», advierte. De ese modo, el cambio no tendría por qué ser negativo ni traumático. «¡Ojalá fuese posible una total autofinanciación, porque eso supondría una Iglesia más libre y más disponible o en disposición plena para evangelizar!».

«Por eso invito a todos los fieles a que tomemos conciencia del deber que tenemos para con la Iglesia» e «invito a que a los sacerdotes no nos acompleje hablar y enseñar sobre estos temas, y a que dejemos todos de lado una mentalidad en la que parece que el mantenimiento de la Iglesia no vaya con uno», añade. «El momento es importante. No se trata de enriquecer a la Iglesia en España o que nade en abundancia, sino simple y sencillamente de que pueda subsistir y llevar a cabo su misión evangelizadora, que siempre habrá de ser en pobreza y austeridad».

R. B.


«A la cabeza de la transparencia económica»

Tras la publicación de la carta «Poner la X en la Declaración de la Renta», el cardenal Antonio Cañizares inauguraba el lunes las XV Conversaciones Canónicas Valentinas, organizadas por la Universidad Católica de Valencia y dedicadas a la transparencia y la financiación de la Iglesia.

«La gente tiene derecho a saber» el destino que se da a los bienes que aportan a través de sus limosnas o de la X en la declaración de la renta. «Deben saber que no malgastamos su dinero, sino que lo administramos bien», decía, tras asegurar que la Iglesia se ha puesto «a la cabeza de la transparencia económica».

Sobre el uso que se da a esos bienes, el arzobispo aludió a los 783 centros de asistencia social de Valencia, sin olvidar la necesidad de sostener económicamente la actividad litúrgica y pastoral.

Por su parte, el vicario general y ecónomo de la diócesis, Vicente Fontestad, habló de las medidas que se están llevando a cabo «para que todas las parroquias rindan cuentas». «Estamos en el camino» hacia una mayor transparencia, añadía, citando en particular la nueva Oficina de Transparencia creada en Valencia, la Memoria Económica Diocesana o el Protocolo de medidas de prevención de blanqueo de capitales.