Cañizares busca con empresarios y sindicatos soluciones a la crisis de la COVID-19

Se reunirá con 22 agentes sociales, tres sindicatos y 19 asociaciones empresariales

Redacción
Cañizares Paro
Foto: Mikel Ponce

El cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, ha convocado, a través de la Comisión Diocesana de Lucha contra el Paro y la Dignidad del Empleo, a sindicatos y empresarios a dos días de trabajo para abordar retos y propuestas ante la crisis desatada por la pandemia.

Así, desde la citada comisión –creada ad hoc por el purpurado hace unos meses– se han convocado dos sesiones, martes y miércoles, por las que irán pasado las distintas organizaciones. Los trabajos estarán presididos por el cardenal Cañizares y por el obispo auxiliar, Arturo Ros, que es, además, el responsable de la Vicaría para el Laico y la Acción Caritativa y Social.

Entre los dos días han confirmado la asistencia 22 agentes sociales, tres sindicatos y 19 federaciones o asociaciones de empresarios de distintos sectores.

Se abordarán los retos que afronta actualmente cada sector y cómo poder aunar fuerzas y sumar voluntades en torno a la recuperación, así como el papel que debe cumplir la Iglesia en la lucha contra el paro.

El origen

Fue el pasado 11 de mayo cuando el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, anunciaba la creación de una comisión para hacer frente al paro y promover el empleo digno.

«Estamos en una situación muy difícil, no solo por la pandemia de la COVID-19, sino por las múltiples crisis derivadas de ella, entre las que destaca la gravísima crisis económica con unas cifras escalofriantes de destrucción de empresas pequeñas y negocios y la pérdida de miles de puestos de trabajo con todo lo que esto significa», reconocía entonces el purpurado.

Invitaba también a los fieles a reconocer a toda persona como un «sagrario vivo e inviolable, un portador de Cristo, que se identifica singularmente con los pobres». Esto es, continuaba, «los que pacen hambre o sed, los que no tiene techo bajo el que vivir, los desahuciados, los que carecen de vestido, los que están enfermos, son extranjeros o inmigrantes, los que están privados de libertad o han perdido su puesto de trabajo, los que viven en las esclavitudes antiguas o nuevas, están amenazados en sus vidas o son privados de ella vilmente con la persecución o el exilio, los que mueren perseguidos por su fe o en las pateras que surcan el mar buscando una situación mejor para sí mismos o sus familias».

Por ello, el arzobispo de Valencia les pedía hacer todo lo posible por ayudar a los que están en una situación delicada y exigir a las autoridades a gestionar bien la cosa pública, «de tal manera que a los trabajadores nadie les robe la dignidad del trabajo, que se cree riqueza por el mantenimiento de las empresas, y promuevan un rearme moral que está en la base para un cambio de situación tan grave como en la que estamos sumidos».