Ayuda a la Iglesia Necesitada impulsa la primera iglesia de La Habana comunista

Donará 26.000 euros para finalizar un templo que lleva 25 años construyéndose y que estará dedicado a san Juan Pablo II

Alfa y Omega
Foto: ACN

Donará 26.000 euros para finalizar un templo que lleva 25 años construyéndose y que estará dedicado a san Juan Pablo II

La fundación ACN lleva apoyando desde 2014 el proyecto de construcción del primer templo levantado bajo la autoridad comunista en la isla de Cuba. Ahora, ha realizado un nuevo donativo de 26.000 euros que ayudará a finalizar la construcción de una iglesia que está dedicada a san Juan Pablo II.

Después de 25 años de espera «muchos se han ido del país o ya no están entre nosotros», afirmó el sacristán de la parroquia, Ricardo Mínguez, en un encuentro que tuvo lugar hace unas semanas con representantes de Ayuda a la Iglesia Necesitada. Ricardo pertenece a la comunidad católica de Reparto de Guiteras –un barrio a las afueras de La Habana–, que nació en 1993 en el patio trasero de una casa particular y que hoy agrupa a un centenar de personas en uno de los barrios que más ha crecido después de la revolución cubana.

A ocho kilómetros del centro viejo de la capital se está construyendo la que sería la primera iglesia en La Habana –y la segunda en todo el país– construida en un terreno cedido por el Estado después de la revolución de 1959. Está dedicada a san Juan Pablo II, que con su viaje a Cuba en 1998 marcó un antes y un después en la situación de la Iglesia en la nación caribeña y en las relaciones entre el Vaticano y el gobierno cubano.

«Comenzamos con muchas dificultades. Hace más de un cuarto de siglo no se podía hablar mucho de la vida católica, pero nos fuimos agrupando y creciendo, siempre orando por la posibilidad de tener un terreno para construir un templo. Hubo muchas dificultades, de todo tipo, y al final el presidente Raúl Castro dio la firma para que se diera el terreno aquí», afirmó Ricardo Mínguez en el encuentro con ACN.

De momento, la construcción es provisional –un techo y una pared de chapa para protegerse del viento– que usan los fieles en el mismo terreno donde se está construyendo la iglesia.  Allí los católicos se reúnen para celebrar bodas, comuniones y bautizos, y es el lugar donde se agrupan todos los domingos para rezar juntos.

«Nos sentiremos muy felices después de tanto sacrificio. Hemos padecido mucho: frío, calor e incomodidades. Las obras han sido retrasadas por varios ciclones y un huracán, además de la tremenda dificultad para conseguir el material de construcción. Pero vemos  el sueño ya casi realizado», dijo Ricardo Mínguez, quien contó también algunos detalles de la vida del templo durante los últimos años: «El cardenal Ortega nos dio veinte sillas blancas, un diácono seis bancos usados, otros han puesto los manteles… Yo voy buscando por ahí, me donan sillas viejas que atornillo y reparo; y así, por lo menos, hay asientos para todos y nadie tiene que estar de pie. En los días festivos somos más, pero en las reuniones dominicales nos reunimos 70 o 80 personas». Integrado en la obra está el material que se usó para construir el altar usado por Benedicto XVI en su visita a La Habana en 2012.

Ricardo Mínguez contó también cómo fue invitado y pudo participar en la Santa Misa durante la histórica visita de san Juan Pablo II. «Sí, he vivido muchas cosas y las estoy viviendo ahora, porque esto es un sueño grande que pronto será realidad. Algunos nos tratan de locos porque nos está costando tanto todo… ¿Cómo van a poder construir una iglesia?, se preguntan… Pero el país tiene que progresar. Hace falta la iglesia y se hará».

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