APSURIA: «Somos la familia más numerosa que conozco»
Nuria López de la Hoz, directora de la Fundación APSURIA, explica cómo comparten la vida con casi 100 personas con discapacidad
«Somos la familia más numerosa que conozco». Así define Nuria López de la Hoz, directora de la Fundación APSURIA, la comunidad formada por las personas con discapacidad a las que atiende la entidad. Actualmente, 65 personas viven en su residencia y otras acuden al centro de día o al colegio de educación especial. «Tenemos casi a 100 personas con discapacidad y trabajamos 90 personas con ellos», explica.
La historia de APSURIA comenzó hace más de 50 años. La entidad fue fundada por los padres de López de la Hoz, que trabajaban en rehabilitación de niños con parálisis cerebral y discapacidades severas. Después de poner en marcha una pequeña clínica, comenzaron a escuchar una preocupación que se repetía entre las familias: «El día que yo no pueda cuidar de mi hijo, ¿quién le va a cuidar y qué va a ser de él?».

Ante esta angustia, sus padres decidieron transformar la clínica en una asociación. «En un gesto de generosidad absoluta y de gratitud a la vida decidieron dar este paso», relata su hija, para acompañar a aquellas familias «a lo largo de toda la vida de sus hijos». De ahí nació la Asociación de Padres del Centro Virgen de Nuria, cuyo acrónimo dio nombre a APSURIA.
Residencia y centro de día
La entidad comenzó con un colegio de educación especial y los tratamientos de rehabilitación. Cuando los alumnos crecieron y dejaron la etapa escolar, APSURIA abrió un centro de día para continuar atendiéndolos. Más adelante, la organización amplió sus instalaciones con una residencia.
En la residencia viven 65 personas con discapacidad severa que ya no pueden ser atendidas por sus familias. «Esas personas que empezaron con mis padres hace esos 50 años forman parte de mi familia y yo de la de ellos», afirma López de la Hoz. Por eso buscan que la residencia sea un hogar. «Intentamos hacer una vida que se parezca lo más posible, a pesar de todas las dificultades, a la vida de una familia», explica.
El día a día combina los cuidados básicos con la rehabilitación y las actividades de ocio. Los residentes se levantan, reciben ayuda para asearse y desayunan antes de acudir al centro de día. Allí realizan rehabilitación, terapia ocupacional y fisiologopedia. Por las tardes participan en actividades, reciben visitas familiares o realizan planes fuera del centro.
Un trago muy duro
Para las familias, dejar el cuidado de sus hijos en manos de otros no resulta sencillo. «Es un trago muy duro y muy difícil para las familias al principio», reconoce López de la Hoz. Muchas de las personas residentes no pueden comunicarse ni explicar cómo han sido atendidas. Sin embargo, considera que las familias recuperan tranquilidad cuando comprueban su bienestar, pues « somos un recurso y un gran apoyo para ellos», afirma.
La principal dificultad para mantener este modelo es económica. «Es la dificultad en mayúsculas», subraya. Por eso, la fundación cuenta con un acuerdo marco con la Comunidad de Madrid para financiar parte del coste de las plazas residenciales, pero «no llega ni con mucho», reconoce, para cubrir todas las necesidades. Por eso, la fundación organiza durante todo el año actividades para obtener recursos adicionales.
Entre estas iniciativas se encuentra el cóctel benéfico que se celebrará el próximo jueves 24 de septiembre en Madrid. La cita contará con música en directo, magia y una rifa cuyos premios incluyen una joya, viajes y experiencias gastronómicas. El objetivo es recaudar fondos para mantener los programas de APSURIA. «Nuestras puertas están abiertas para todo el mundo», asegura López de la Hoz. Su deseo es que quienes se acerquen puedan conocer el proyecto y «contagiarse de todo lo que se respira aquí dentro, que es maravilloso».