Amnistía Internacional denuncia la «infame alianza» entre empresas textiles y gobiernos
La organización humanitaria desvela en un informe abusos generalizados, actos de acoso y violencia por parte de las fábricas de las marcas de moda
Gobiernos, fábricas y marcas mundiales de moda se están beneficiando de la represión continuada de la mano de obra de la confección y de los abusos contra sus derechos laborales en Bangladesh, India, Pakistán y Sri Lanka. Esta es la denuncia que ha hecho este jueves Amnistía Internacional como resultado de dos informes sobre la industria textil en el mundo.
El estudio pone el foco en 21 empresas de este sector que han sido consultadas en una extensa encuesta sobre sus formas de trabajar, entre las que están las españolas Inditex y Desigual. Como resultado, AI documenta abusos generalizados contra el derecho de sindicación de estos trabajadores, lo cual se traduce en la vulneración de sus derechos y en actos de acoso y violencia por parte de las entidades empleadoras, todo lo cual permite los bajos precios de la ropa en las tiendas.
Abusos endémicos
«Una infame alianza formada por marcas de moda, propietarios de fábricas y los gobiernos de Bangladesh, India, Pakistán y Sri Lanka sirve de sostén a un sector conocido por sus abusos endémicos contra los derechos humanos», ha declarado en la presentación del dossier Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.
Para Callamard, este sector «ha prosperado durante decenios a costa de la explotación de una mano de obra muy mal pagada, sobrecargada de trabajo y mayoritariamente femenina».
La mano de obra de Asia meridional, y sobre todo la femenina, es sistemáticamente víctima de contratos informales, salarios de miseria, discriminación y condiciones laborales precarias, dice AI. En el caso de que quisieran cambiar las cosas, los empleados son amenazados con el despido si deciden recurrir a un sindicato. «Y cuando protestamos, nos responden con golpes, disparos y detenciones», dice de manera anónima uno de los trabajadores encuestados por la organización humanitaria.
Entre las 21 empresas consultadas por Amnistía Internacional se encuentran dos españolas: Inditex y Desigual. En cuando a la primera, de acuerdo a las respuestas facilitadas, «si bien la compañía afirma monitorear la presencia de sindicatos y comités de trabajadores en sus proveedores como un criterio para la contratación, no hace públicos estos datosy en sus auditorías equipara la presencia de comités de trabajadores, frecuentemente controlados por la dirección, con la de sindicatos independientes».
El grupo empresarial tampoco hace públicos los datos de plantilla de sus proveedores, y aunque Inditex tiene un acuerdo marco con un sindicato global, «no evidencia claramente el progreso hacia la mejora del derecho a la libertad de expresión».
En lo referente a Desigual, la empresa ni siquiera respondió a ninguna de las comunicaciones enviadas por Amnistía Internacional. En cuanto a la transparencia, publica solo sus proveedores de primer nivel, no aquellos encargados del procesamiento de las prendas como el tinte o el lavado. Y tampoco publica ningún dato sobre sindicatos o comités de trabajadores.