ACNUR aplaude la labor de Misiones Salesianas en Uganda

Mientras las demás agencias humanitarias dejaron el campo de Palabek por la COVID-19, la escuela técnica Don Bosco ha recibido un reconocimiento por fabricar 24.000 mascarillas

María Martínez López
Foto: Palabek / ACNUR

Este jueves recomenzó el curso en la escuela técnica Don Bosco, que Misiones Salesianas gestiona en el campo de refugiados de Palabek (Uganda). «Tenemos un grupo de casi 150 estudiantes», que retomaron las clases con todas las medidas de seguridad: mascarillas, contenedores de agua para lavarse y termómetros a la entrada. Reabrir las aulas supone también, explica el salesiano Ubaldino Andrade, una oportunidad de ofrecer a los alumnos «mucha información sobre la COVID-19, cómo se contagia y qué hay que hacer».

La labor de la ONG salesiana en este campo que acoge a 56.000 refugiados (y a 10.000 ugandeses que viven entre ellos), sobre todo de Sudán del Sur, ha sido reconocida hace poco por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). El diploma que desde el 30 de septiembre cuelga en su pared habla de la producción y distribución de 24.000 mascarillas. Pero detrás hay mucho más: el aplauso a una entidad «en la que saben que pueden confiar» de cara al futuro.

Hasta para el personal sanitario

Misiones Salesianas se vio en la necesidad de poner en marcha este proyecto en marzo para responder a la crisis del coronavirus… ellos solos. «Prácticamente todas las agencias que trabajaban aquí dejaron el campo para proteger a su gente», recuerda Ubalde. Al mismo tiempo, se redujo un 30 % la cantidad de comida que les entregan una vez al mes; se suspendieron las clases para 25.000 niños y las actividades y comenzaron a aparecer episodios de violencia, alcoholismo y embarazos adolescentes.

Como primer paso, los salesianos contactaron con cuatro muchachas formadas en su escuela técnica. Después de muchas pruebas y errores lograron diseñar unas mascarillas «muy buenas». Nació así una iniciativa que, con ayuda enviada desde España, Polonia e Irlanda por Misiones Salesianas y por la congregación, ha logrado fabricar en estos meses 24.000 mascarillas. «Los primeros que las recibieron fueron los militares que estaban en los puestos de chequeo para que la gente no saliera del campo y el personal sanitario», que no tenían. Luego comenzó el reparto a la gente. Esto permitió que la escuela técnica siguiera funcionando.

Además, los salesianos se volcaron también en otras iniciativas para ayudar a la población: reparto de semillas, de productos de higiene, ropa… Ha sido casi como «empezar de cero», reconoce Andrade. Afortunadamente, salvo un caso sospechoso que obligó a aislar a 60 personas y que resultó ser una malaria especialmente fuerte, no hay constancia de que en Palabek haya habido casos de COVID-19. «Dios está haciendo su trabajo, nos protege muchísimo».

Foto: Palabek / ACNUR

Innovación en todo el país

El diploma de ACNUR no es el único reconocimiento que han recibido por esta labor. El ministro de Uganda para los Refugiados, Hilary Onek, visitó en julio el asentamiento y alabó el proyecto en medio de la emergencia. «El centro ha sido pionero en la producción de mascarillas y muy innovador no solo en el asentamiento, sino en toda la nación», aseguró.

Con lo peor de la crisis ya superado, las demás organizaciones humanitarias han regresado. El centro Don Bosco las ha dotado de mascarillas, y también «nos pedían que las ayudáramos a conseguir material de limpieza, gel hidroalcohólico, jabón, y contenedores de agua para las casas. Todo eso lo hemos conseguido con ayuda de Misiones Salesianas», explica el religioso.

Permanecer en el campo en medio de la pandemia es la consecuencia lógica de su compromiso de vivir y estar siempre con la gente. Pero para los salesianos ha supuesto ver consolidada su labor en el campo. «Ahora ACNUR confía más en nosotros y sabe que tratamos de hacer nuestro trabajo bien y de manera honrada», subraya Andrade. De hecho, ya están estudiando la posibilidad de colaborar con la escuela técnica Don Bosco en otros proyectos, por ejemplo de elaboración de uniforme para los niños y alguna iniciativa de agricultura.