La Iglesia, como el mate, se vive compartiéndola, dice el Papa en Paysandú
Desde una ciudad elegida por su condición fronteriza, ha reivindicado la fraternidad entre los pueblos y ha utilizado el mate como imagen de una fe que se transmite y se comparte
El mate pasó este sábado a formar parte de una homilía papal. León XIV lo utilizó en Paysandú como una imagen de lo que, a su juicio, necesita también la fe: compartirse. «El mate —vino a decir el Pontífice— no se toma en soledad», y esta lógica de encuentro puede ayudar a entender una Iglesia y una sociedad capaces de acercarse unos a otros.
El Papa celebró la Misa en el Parque París Londres, ante miles de fieles llegados de distintos puntos de Uruguay, pero también de Argentina y Brasil. No era una elección casual. León XIV había querido salir de Montevideo y viajar hasta Paysandú, una ciudad situada junto al río Uruguay y marcada por su condición de frontera.
Desde allí, con Argentina al otro lado, pidió a los pueblos sudamericanos que no conviertan sus diferencias en barreras. «Construyamos puentes», fue una de las ideas que atravesó su primera gran celebración en suelo uruguayo.
La fe, afirmó, no puede vivirse como algo que se guarda para uno mismo. Tiene que pasar de una generación a otra, como se pasa el mate en un grupo: de mano en mano, creando vínculos y haciendo posible el encuentro.
«El mate nos enseña a compartir»
La imagen elegida por León XIV conectaba inmediatamente con una de las costumbres más arraigadas a ambos lados del río. El mate forma parte de la vida cotidiana de uruguayos y argentinos y, precisamente por eso, el Papa lo convirtió en una sencilla catequesis sobre la fraternidad.
Compartir implica salir de uno mismo. Y esa fue una de las claves de su mensaje: una sociedad no puede construirse desde el aislamiento ni una comunidad cristiana puede encerrarse en la comodidad de quienes ya creen. La transmisión de la fe exige también ese gesto de ofrecer algo que se ha recibido. Los cristianos, recordó León XIV, han recibido un tesoro que no pueden guardar exclusivamente para sí mismos.
«El mate es signo de familiaridad, de amistad y de encuentro. Nos enseña a compartir y a estar juntos, a estrechar los lazos que nos unen y hermanan. Es signo de acogida, de integración y de valores comunes. “Tomar mate” es un ritual lleno de simbolismos, donde se dialoga sin palabras y cada detalle posee un significado propio. Pienso también en los mates que uno toma cuando está solo y que acompañan un momento de silencio y oración. En esos espacios de soledad, cuántas veces tantos de ustedes le habrán confiado a Dios sus preocupaciones y necesidades, sus deseos y anhelos más profundos», aseguró el Pontífice.
El Papa dirigió así una mirada especial a las nuevas generaciones. En un país donde la secularización ha avanzado con fuerza, invitó a no dar por perdida la posibilidad de transmitir la fe a los jóvenes y de ayudarles a descubrir personalmente a Jesucristo. «Sean puentes, para que muchos se encuentren con Jesús. Sean comunidad fraterna, que se reúne y comparte la vida y los proyectos, los sueños y las esperanzas, especialmente con los más necesitados. Sean comunidad orante».
La elección de la ciudad fronteriza
Pero, ¿por qué Paysandú? La parada del Papa tiene también un evidente significado geográfico y simbólico. La ciudad se encuentra en el oeste de Uruguay, frente a Argentina, y constituye uno de los grandes puntos de conexión entre ambos países.
Su proximidad a la frontera explica también la llegada masiva de peregrinos argentinos para participar en la Misa. Miles cruzaron el río y la frontera para acompañar al Pontífice en una celebración que convirtió durante unas horas a esta ciudad uruguaya en un punto de encuentro regional.
León XIV es además el primer Papa que visita Paysandú. La elección ha sido recibida como un acontecimiento histórico por una ciudad que preparó durante meses la llegada del Pontífice y que quiso presentarse ante los visitantes con un lema especialmente significativo: Paysandú te abraza.
Pero la frontera no fue solo el escenario de la celebración, sino parte de su mensaje. Desde Paysandú, León XIV pidió superar las divisiones nacionales y trabajar juntos ante los desafíos compartidos de América del Sur.