Para Zuppi, «el verdadero modo de afrontar la realidad es estar desarmados»
En una época de conflictos abiertos y guerra híbrida, la apuesta práctica del arzobispo de Bolonia no es atrincherarse sino precisamente practicar la desescalada
«El tema de la paz asociado a san Francisco no es una exageración. En los escritos auténticos del santo es fortísima la insistencia en la paz y en un estilo pacífico, inerme». Es una afirmación que ha hecho este lunes en Asís Felice Accrocca, obispo de esta ciudad junto a Nocera Umbra, Gualdo Tadino y Foligno, todas bajo una misma diócesis. Lo ha hecho durante el Encuentro Internacional por la Paz promovido por la Comunidad de Sant’Egidio, que este año lleva como título San Francisco y la paz.
En su intervención, el obispo ha recordado cómo las fuentes hagiográficas —es decir, las biografía del santo— documentan ampliamente la capacidad pacificadora del santo. Por ejemplo, así lo hizo en Arezzo, una ciudad sacudida por luchas internas y guerras civiles. Es una valiosa lección para los siglos XII y XIII pero que también se aplica a nuestros días debido a, según Accrocca, «la creciente soledad» y la necesidad de recuperar «un verdadero proyecto de humanidad».
El primer paso hacia la paz es ser amable
En esta charla también ha estado presente el cardenal Matteo Maria Zuppi, arzobispo de Bolonia y presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. Ha destacado que san Francisco de Asís no comenzó siendo un hombre de paz sino un guerrero y experimentó una transformación que le convirtió en «un caballero de la pobreza, de la humanidad», para lo que empleó «las armas de la mansedumbre, la compasión, la cortesía y la paz».

Para Zuppi, «la dimensión de la paz es ante todo una dimensión cotidiana». Lo que se traduce directamente en la necesidad de ser amable porque «la gentileza es el primer modo de relacionarse con los otros». Es por ese motivo que, en este contexto internacional plagado de conflictos bélicos, ha hecho una paradójica propuesta que, en el fondo, está llena de lógica: «El verdadero modo de afrontar la realidad es estar desarmados».
San Francisco de Asís es actual
Lo ha ilustrado con un pasaje específico de la biografía del santo, quien se encontró según la tradición con el lobo de Gubbio, una bestia que devoraba los rebaños del pueblo y a quien san Francisco convenció para dejar de aterrorizar a sus vecinos. Aparte de llamarle «hermano lobo», le pidió reflexionar sobre lo que había hecho. Según Zuppi, la clave está ahí, en «reconocer el mal cometido, comprender las motivaciones que lo han generado, afrontar sus causas y, finalmente, negociar». Y a los más ingenuos ha advertido de que «para llegar a la paz no basta con detener la violencia, hay que remontarse siempre a los orígenes del conflicto».

Por último, el periodista y escritor Aldo Cazzullo, también participante en el foro, ha reivindicado que «san Francisco es actual. Es más, es urgente». Y, en esta época marcada por la inteligencia artificial y la crisis climática, ha propuesto su humanismo como «el único antídoto» ante un mundo que parece avanzar hacia una dimensión «poshumana».