La droga, la soledad y la cárcel no impidieron a estos protagonistas de Venite ad me encontrar a Dios
Doctrina de la Fe recoge al final de sus Consideraciones sobre la transmisión de la fe en el cambio de época testimonios de Colombia, Bélgica o Canadá
Un pandillero colombiano que acabó viviendo en la calle, otro joven belga que encontró una oración mientras navegaba por TikTok y un capellán canadiense que acompaña a presos en su búsqueda de un nuevo comienzo. Son tres de los testimonios recogidos por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe al final de Venite ad me, un documento subtitulado como Consideraciones sobre la transmisión de la fe en el actual cambio de época.
El texto, que omite los nombres por razones de confidencialidad, destaca que «en muchos casos no se narran grandes hazañas ni acontecimientos prodigiosos, sino simples sucesos en los que se manifiesta la acción de la gracia en la trama de la vida cotidiana».
«Ma, yo quiero cambiar»
El primer relato es el de un colombiano que comenzó a consumir drogas a los 13 años y se adentró en un mundo de peleas, armas, extorsiones, robos y tráfico de sustancias. «Yo le decía a mi mamá: “Ma, yo quiero cambiar”», recuerda este chico, quien en un principio creía que podría cambiar de vida por sus propios medios pero acabó reconociendo que «sí necesitaba ayuda». «Mi orgullo, mi soberbia, y todo no me lo permitían», confiesa.

Su familia lo puso en contacto con un centro de rehabilitación gestionado por una fundación cristiana. Allí, explica, «lo que se vive es la oración: el Santo Rosario, la lectio divina, la Santa Eucaristía». Tras iniciar su conversión, pasó dos años y medio como misionero y después trabajó acompañando a otros jóvenes. Ahora tiene empleo y participa en una comunidad dedicada a la oración y la evangelización. «Dios ha transformado mi vida, mi corazón y me ha hecho un hombre nuevo», afirma.
Encontrar a Dios «fue como una descarga eléctrica»
El segundo testimonio procede de Bélgica. A los 17 años, un joven quería bautizarse, pero no sabía dónde acudir. Después de sufrir desengaños amorosos y una adicción al alcohol, encontró una oración en TikTok. «Fue como una descarga eléctrica y un consuelo», cuenta. Y añade: «No se trata de una reflexión intelectual, sino de un encuentro personal en el que Jesús me habló».

El tercer relato llega de un capellán de prisiones canadiense que describe la petición del bautismo como «la búsqueda de un nuevo comienzo, es más, de la redención». En su experiencia, «la conversión no brota únicamente a partir de un contenido doctrinal, sino también a partir de una relación de confianza y de escucha». En un entorno marcado por la culpa, concluye, resulta decisivo el encuentro con «la imagen de un Dios que perdona y levanta».