La FSSPX carga contra la excomunión: «Es la tradición la que está siendo excomulgada»

La FSSPX carga contra la excomunión: «Es la tradición la que está siendo excomulgada»

El superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) rechaza la excomunión decretada tras las consagraciones episcopales ilícitas del 1 de julio, sostiene que las sanciones son «perfectamente injustas» y anima a los fieles a permanecer firmes pese a la decisión de la Santa Sede

María Martínez López
Pagliarani durante la ordenación episcopal del 1 de julio. Foto: OSV News / CPP.
Pagliarani durante la ordenación episcopal del 1 de julio. Foto: OSV News / CPP.

«Es la misma tradición la que está siendo excomulgada». Con estas palabras, el superior de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), Davide Pagliarani, respondió este domingo a la excomunión decretada por la Santa Sede tras las consagraciones episcopales ilícitas del pasado 1 de julio. En su primer pronunciamiento amplio desde que la Santa Sede declarara la excomunión Pagliarani califica las sanciones de «sin precedentes» y «humillación inmensa». 

La misiva se suma al recurso preliminar presentado el 13 de julio ante el Dicasterio para la Doctrina de la Fe contra el decreto promulgado el pasado 2 de julio. Se trata del «requisito previo necesario» para una eventual interposición de un recurso jerárquico. La FSSPX añadía que, a su juicio, este recurso «tiene como efecto suspender la ejecución del decreto».

En la carta de este domingo, Pagliarani admite que la ordenación ilícita del 1 de julio en Écône, que les ha valido la excomunión, se venía preparando desde hace mucho tiempo: «Durante varios años, he rogado a la Santísima Virgen para que prepare los corazones para este evento histórico», escribe.

Sin embargo, a la vez que admite la larga planificación en la FSSPX de un acto que Roma había reiterado que sería cismático, señala que «hasta el último día, esperé un gesto de benevolencia, o al menos de simple comprensión, por parte de la Santa Sede. Pero las consagraciones han sido condenadas y la dureza de las sanciones impuestas es sin precedentes».

Recuerda que «incluso los fieles están afectados». «Las sanciones pretenden golpearlos también a ustedes de una manera bastante cruel».

¿Qué hacer ahora?

El superior de la FSSPX considera la excomunión por cisma «perfectamente injusta» y «una humillación inmensa para personas cuyo único objetivo es defender la verdadera fe y trabajar por la salvación de las almas». E intenta trascenderla afirmando que «tiene un sentido ante los ojos de Dios que no debe pasarles desapercibido».

Justifica que las ordenaciones ilícitas «se han realizado por cada uno de ustedes, queridos fieles». Alega que eran necesarias para asegurarles «la enseñanza de la verdadera fe y la administración de los verdaderos sacramentos». «Es la misma tradición, que amamos por encima de todo, la que es excomulgada en todos aquellos que la encarnan», afirma. Y trata de tranquilizar a sus seguidores asegurándoles que «una tal condena no puede ser válida».

Anticipando las dudas sobre cómo actuar ahora que pueden surgir en los fieles ante la condena de la Iglesia, les dice que «es en el alma de cada uno de ustedes donde la fe debe permanecer íntegra y viva. Si la providencia permite una crisis tal que la enseñanza de la fe se encuentra misteriosamente oscurecida, esa misma fe debe continuar viviendo en las almas, a pesar de todos los vientos contrarios que buscan extinguirla».

Oración por el Papa, pero desobedeciéndole

Pretende también aprovechar la tormenta que se desató durante la celebración, citando la Biblia, como muestra de que «el Señor tronó desde lo alto del cielo y el Altísimo hizo oír su voz». Y resalta tanto la «belleza excepcional» de la liturgia como la de «una multitud inmensa de fieles que permanecieron en su lugar».

Señala además que estos «rezaban a Nuestra Señora por los nuevos obispos, por la Iglesia y por el Papa». Ello ocurría, sin embargo, mientras desobedecían sus reiterados llamamientos a no romper la comunión.

El texto concluye encomendándolos a la Virgen, «a quien debemos agradecer la gracia de las consagraciones». «Todas las gracias nos vienen por sus manos».

¿De dónde viene todo?

El recurso presentado por la fraternidad llega después de que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe promulgara, el pasado 2 de julio, un decreto en el que declaró que los dos obispos consagrantes y los cuatro obispos ordenados el día anterior en Écône (Suiza) incurrieron en excomunión latae sententiae por haber conferido y recibido la consagración episcopal sin mandato pontificio.

Pagliarani se reunió con el prefecto de Doctrina de la Fe el 12 de febrero. Foto: Vatican Media.
Pagliarani se reunió con el prefecto de Doctrina de la Fe el 12 de febrero. Foto: Vatican Media.

Según explicó entonces la Santa Sede, las consagraciones del 1 de julio constituyeron «un acto de naturaleza cismática», al realizarse pese a las reiteradas advertencias de León XIV para que no se llevaran a cabo. Junto al decreto, el Vaticano publicó una nota explicativa en la que subrayaba que la decisión no tenía un carácter meramente disciplinar, sino que buscaba salvaguardar la comunión eclesial y la autoridad del Romano Pontífice en el nombramiento de los obispos.

Pocas horas después, se hizo público además el itinerario que debían seguir los sacerdotes y los fieles para volver a la comunión con la Iglesia. En el caso de los primeros, deben encontrar un ordinario dispuesto a acogerlos ad experimentum entre uno y tres años, aceptar el Concilio Vaticano II y la legitimidad del Novus Ordo Missae, escribir de su puño y letra una carta al Papa solicitando «la remisión de las censuras» y acompañarlo del certificado de ordenación sacerdotal, la profesión de fe y la fórmula de adhesión.

En cuanto a los fieles, deberán presentar ante su obispo la Profesión de fe y la Fórmula de adhesión, mediante un «acto formal de plena adhesión a la doctrina y de obediencia a la jerarquía católica».