¿Quién es Andrés Martínez Esteban, nuevo obispo auxiliar de Madrid?
Además de sus encargos pastorales, este sacerdote madrileño ha acompañado desde sus inicios el Ordinariato para los Fieles Católicos Orientales en España y ha sido colaborador de Alfa y Omega
Un colaborador veterano de Alfa y Omega será obispo auxiliar de Madrid. Andrés Martínez Esteban, cuyo nombramiento por el Papa León XIV ha sido anunciado este viernes, ha escrito reseñas literarias mensuales durante cinco años para esta publicación, desde 2021 y hasta julio de este año.
Este nuevo obispo auxiliar de Madrid es madrileño, nacido en la capital el 17 de diciembre de 1971. Fue ordenado sacerdote para la archidiócesis de Madrid el 17 de mayo de 1997. Es doctor en Teología por la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid y doctor en Historia de la Iglesia por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.
#NOMBRAMIENTO | El @Pontifex nombra dos nuevos obispos auxiliares de Madrid El Papa ha nombrado a Fernando Murga Gómez y Andrés Martínez Esteban nuevos obispos auxiliares de la archidiócesis. La ordenación episcopal será el 12 de diciembre en la catedral de la Almudena. ➡️ Toda la información y sus biografías en nuestra página web.
— Archidiócesis de Madrid (@archimadrid) October 16, 2026
Tras su ordenación, fue vicario parroquial de San Juan Evangelista de 1997 a 1999, de Nuestra Señora de las Delicias de 1999 a 2000, de Nuestra Señora de la Asunción de 2004 a 2007, de Nuestra Señora de la Moraleja hasta 2012, del Sagrado Corazón de Jesús durante doce años, de 2012 a 2024, y de San Cristóbal y San Rafael desde 2024. También ha atendido pastoralmente a las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, fundadas por san Manuel González.
Otra faceta de su labor es la archivística. Diplomado en Biblioteconomía por la Escuela Vaticana de Biblioteconomía y en Archivística por la Escuela Vaticana de Paleografía y Archivística, entre 2004 y 2024 dirigió el Archivo Diocesano de Madrid.
¿Qué es el Ordinariato para los Católicos Orientales?
Sin embargo, el ámbito más llamativo de su ministerio sacerdotal ha sido su labor en el Ordinariato para los Fieles Católicos Orientales Residentes en España, creado en el año 2016. Casi desde el principio, fue vicario episcopal del mismo, cargo que en 2024 se convirtió en vicario general. «La Santa Sede veía necesario atender de forma especial a los fieles de estas iglesias, que tienen su especificidad y tradiciones», aseguró en 2017 en a esta publicación, en un reportaje sobre los primeros pasos de esta nueva realidad.
«Se gana sobre todo en cercanía —subrayaba entonces—. Ahora es posible estar más atento y próximo a los problemas reales de estas comunidades. Y, si surgen dificultades, es más fácil abordarlas desde aquí. Especialmente, el cardenal Osoro», primer ordinario, «quiere estar muy cerca de los sacerdotes», que la mayoría de las veces son los únicos de su rito en sus ciudades, o están al frente de varias: «Conocerlos, atenderlos pastoralmente y cuidarlos sacerdotalmente».

Un año después de la creación de esta circunscripción, relataba que los primeros pasos del Ordinariato habían sido para «conocer la realidad» de estas comunidades en nuestro país, «cómo estaban trabajando y qué problemas tenían». Lamentaba que «hay tanto desconocimiento que, como la mayoría son grecocatólicos, en muchas diócesis se los confundía con los ortodoxos».
Y apuntaba cómo «son iglesias muy antiguas, con una gran riqueza espiritual, y mártires». Un sacrificio que había ocurrido «bien durante el comunismo o ahora en Oriente Medio».
En la actualidad, el mayor grupo de católicos orientales en Madrid son los ucranianos, que llegaron en masa a causa de la guerra en su país y abarcan prácticamente toda España; «incluso hay una comunidad importante en Canarias», resaltaba el año pasado Martínez Esteban. Luego están los rumanos y los siromalabares de la India, de la zona de Kerala, que es de mayoría cristiana.
Y añadía que asimismo «tenemos maronitas, que están principalmente en Madrid. Hay algunos que son del Líbano y otros que vienen de Venezuela». En cuanto a otros ritos, reconocía que «por desgracia, de estos solo tenemos conocimiento cuando nos informan sus propios obispos».
Crecimiento del Ordinariato
Cuando en 2024 el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, fue puesto al frente del Ordinariato en sustitución de su predecesor, el cardenal Carlos Osoro, Martínez Esteban subrayaba que jugaba «con una gran ventaja porque la gran mayoría de estos fieles son migrantes», un ámbito para el que tiene una especial sensibilidad. «Puede dar una orientación pastoral al Ordinariato de forma muy directa».
En cuanto a su nombramiento como vicario general, en enero de 2025 explicaba que «sigo haciendo lo mismo que hacía antes, con lo cual, prácticamente es el nombre lo que cambia». Se trataba más bien de «dar una mayor entidad a la estructura».
Profundizaba también en cómo esta entidad no tiene «bienes muebles ni inmuebles, con lo cual, suele ser la diócesis del arzobispo que es ordinario —en este caso, Madrid— quien de alguna forma haga de paraguas y ayude». Por eso, al mismo tiempo se había nombrado un canciller y un vicecanciller, y estaba previsto nombrar arciprestes.
La primera vez que los capellanes católicos orientales se reunieron con el cardenal Cobo, en febrero de 2025, Martínez Esteban alabó ante el nuevo ordinario cómo «estos sacerdotes han venido en misión, dejando sus casas y sus diócesis». «Están aquí dejándose la vida», ha reivindicado, para atender a los fieles de su denominación en España.

Ellos, por su parte, agradecieron al vicario su desempeño respondiendo que «estamos contentos porque Andrés tiene mucho interés y lo hace muy bien». De hecho, otro presbítero dijo espontáneamente: «Queremos que lo siga haciendo».
Uno de los últimos proyectos dentro del Ordinariato, abordado a lo largo del curso pasado, era «elaborar acuerdos con las diócesis para que quede claro cuáles son sus deberes y cuáles son sus derechos. Es decir, si tienen que colaborar con la parroquia en la que están aportando un donativo para gastos, si es bueno que estén presentes en los consejos pastorales de esas comunidades o no…».
¿Cómo vive su sacerdocio?
Por otro lado, Andrés Martínez Esteban ha sido asimismo director espiritual del Seminario Castrense entre 2012 y 2015, profesor de la Facultad de Teología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso desde 2004, profesor del Instituto de Educación Superior de Ciencias Religiosas San Dámaso desde 2007 y miembro del Consejo Episcopal de la archidiócesis de Madrid desde 2005.
Con todo, tal vez sus reflexiones más personales en Alfa y Omega han sido las que compartió con esta publicación en 2016, con motivo de la canonización de san Manuel González. Al hablar de su labor celebrando para las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, remarcaba cómo «siempre me ha llamado la atención, desde que les celebro la Misa, que lo preparan todo con sencillez y en esa sencillez hay muchísimo cariño. En esa sencillez saben hacer que la Eucaristía sea un momento muy especial».
Recordaba que «cualquier sacerdote tiene que vivir la Misa muy bien». Por lo que se celebra y porque «la gente se fija en lo que hace el sacerdote: los gestos, las palabras, el cuidado de la celebración, la predicación, la lectura del Evangelio. Todo eso tiene que llenar el corazón».
Pero aseguraba que «a mí me ayuda celebrar la Misa para las misioneras, que tienen como centro la adoración y la reparación eucarística. Ellas me ayudan a mí y yo tengo que ser consciente de que mi modo de celebrar les tiene que ayudar también a ellas».