Rafael D’Aqui: «Los jóvenes se preguntan si podrán sostener el amor ante las dificultades»
El director ejecutivo de la Fundación YOUCAT, el catecismo para jóvenes que la semana pasada presentó su segunda edición centrada en el amor, pide «escuchar a los jóvenes y acompañarlos para que puedan descubrir y vivir su vocación al amor».
—¿Cómo ha surgido esta segunda edición del YOUCAT?
—El libro nació del deseo de responder a las preguntas reales de los jóvenes sobre el amor y el matrimonio, siguiendo el camino abierto por Amoris laetitia y el impulso del papa Francisco.
La historia de esta nueva edición está también muy ligada al cambio de pontificado. Después de recibir la aprobación de Roma, enviamos el libro a imprenta, con un prólogo de Francisco. Unas semanas después, mientras estaba en impresión, el Papa falleció.
En las primeras semanas del pontificado de León XIV, cuando el libro ya se había impreso, le pedimos un nuevo prólogo. Lo recibimos a comienzos de este año y comenzamos a incorporarlo a las distintas ediciones.
Nos dio una gran alegría. Lo vivimos como un respaldo del Santo Padre a esta propuesta y, sobre todo, como una palabra suya dirigida a los jóvenes que buscan el amor y se preguntan si es posible vivirlo para siempre.
—¿Por qué está centrada en el amor? ¿Qué es lo que van a encontrar los jóvenes en este YOUCAT tan especial?
—Porque el amor toca decisiones que marcan toda nuestra vida. En los últimos talleres que hemos realizado, vuelve una pregunta muy concreta: «¿Es realmente posible amar a alguien hasta el final de la vida?». Y enseguida aparece otra: «¿Cómo sé cuándo estoy preparado para dar ese paso?».
Los jóvenes buscan respuestas claras. Quieren orientación para sus relaciones y para comprender lo que viven. En el libro encontrarán preguntas y respuestas, la enseñanza de la Iglesia y testimonios que ayudan a llevar esa enseñanza a la vida. Puede leerse personalmente, en pareja o en grupo, y servir de punto de partida para conversar con alguien que pueda acompañarlos.
Durante el lanzamiento, celebrado estos días en Roma, sentí algo parecido al ambiente de una Jornada Mundial de la Juventud: jóvenes de distintas naciones, nuestros editores de muchos países, obispos de América Latina y África, y la presencia de Ayuda a la Iglesia Necesitada, nuestra fundación madre. Esa diversidad mostraba que las preguntas sobre el amor atraviesan culturas y continentes.
—¿Qué nos puede estar diciendo el Espíritu Santo con la coincidencia de la presentación de este libro y el encuentro del Papa con todos los episcopados del mundo en el aniversario de la Amoris laetitia?
—A mí me impresionó mucho cómo se fueron dando las cosas. Inicialmente deseábamos encontrarnos con el Papa el 30 de septiembre. Al reorganizar las fechas en torno a la iniciativa «Un millón de niños rezando el Rosario», que tuvo su encuentro con el Papa el 1 de octubre, nuestro encuentro pasó al día 7. Y terminó coincidiendo con la apertura del encuentro sobre Amoris laetitia con los representantes de los episcopados.
Yo lo recibo como una invitación a seguir caminando en esa misma dirección: escuchar a los jóvenes y acompañarlos para que puedan descubrir y vivir su vocación al amor.
Este libro quiere contribuir a ese acompañamiento desde mucho antes de la boda. Prepararse para el matrimonio requiere un camino: aprender a relacionarse, conocerse, discernir y crecer en la fe. Ahí cobra sentido el catecumenado matrimonial que impulsó Francisco. Me alegra que nuestro pequeño aporte se encuentre dentro de esa preocupación de toda la Iglesia.
—El Papa invitó a los presidentes de la Conferencias Episcopales a que preguntaran a los jóvenes por qué no se casan. Desde su experiencia, le hago esa misma pregunta: ¿Por qué no se casan los jóvenes?
—No creo que haya una única respuesta. En los talleres percibimos que muchos desean un amor duradero, pero se preguntan si podrán sostenerlo cuando lleguen las dificultades. Les preocupa equivocarse al elegir, sufrir o comprometer toda su vida sin saber qué vendrá después. A eso pueden sumarse heridas familiares y dificultades económicas que hacen más difícil imaginar un futuro juntos.
Por eso me parece importante escuchar antes de sacar conclusiones. Detrás de la pregunta «¿por qué no se casan?» hay personas concretas, historias y temores que merecen atención.
Necesitan respuestas claras y también personas cercanas: matrimonios que den testimonio, comunidades que acojan y alguien con quien hablar con confianza. Un libro puede abrir esa conversación. Después hace falta acompañar el camino, ayudándoles a descubrir que el amor se aprende y se cuida cada día. El «para siempre» comienza con la manera en que amamos hoy.
—¿Qué le gustaría lograr con este YOUCAT?
—Me gustaría que quien lo lea haya aprendido a amar un poco más y mejor. Que descubra que amar exige dedicación, tiempo y decisiones concretas: escuchar, cuidar al otro, pedir perdón y dejarse ayudar.
El libro es una invitación a abrirlo y leerlo personalmente, pero también en pareja, de dos en dos o entre amigos. Deseamos que sus preguntas susciten conversaciones y que se pueda volver a ellas, compartir experiencias y profundizar juntos. Aprender a amar es muy importante y requiere un camino que continúa en la vida cotidiana.
Para quienes caminan hacia el matrimonio cristiano, también quisiera que ayudara a descubrir la importancia de la oración y de la intimidad con Dios. La cercanía del matrimonio con Dios forma parte de su vocación a ser una Iglesia doméstica, un hogar donde la fe se vive y se transmite.
Pensaría que ha valido la pena si el libro ayuda a un joven a mirar su futuro con más esperanza, a una pareja a conversar con mayor profundidad o a una comunidad a acompañarlos mejor. Ese es el fruto que deseamos: que la belleza del amor cristiano pueda convertirse en vida.