Cada vez más niños piden hacer la Comunión sin estar bautizados
La nueva guía de la CEE para acompañar el proceso de iniciación cristiana da pautas para acoger a los no bautizados de cara a su Comunión. «Se trata de una realidad creciente», dicen desde la CEE
Patricia y Mario vienen de familias católicas, pero aun así decidieron no bautizar a sus hijas. La fe se difuminó entre una generación y otra por culpa de un suceso traumático. «Mi madre falleció muy jovencita. Fue algo dramático y me enfadé con Dios. Dije, “esto no puede ser su voluntad”», reconoce Patricia Cámara en entrevista con Alfa y Omega. Por ello, el matrimonio acordó que fueran sus propias hijas —Elsa y Alma— las que pudieran elegir si bautizarse o no cuando fueran mayores. Y así fue.
El camino hacia la fe de sus hijas comenzó cuando la familia se mudó desde Paracuellos a la localidad de Ayllón. «Un día me llamó la directora del colegio y me dijo que veían a Elsa un poquito sola, porque era la única niña de clase que no estaba apuntada a la asignatura de Religión. Que “no hay ningún problema”, me dijo, pero la niña pregunta por qué la castigamos sin ir a esa clase con el resto de sus compañeros».
El matrimonio, entonces, reculó e inscribió a su hija en la materia. «En realidad, nosotros no teníamos ningún problema en que fuera», asegura Cámara. Algo similar pasó con la catequesis para hacer la Comunión, que era por las tardes. «Nos dijo que quería asistir y hacerla después de bautizarse, y la apuntamos», resume la madre de Elsa, que interiormente pensaba que quizá la niña estaba siguiendo el rol del resto de compañeros.
Nada más lejos de la realidad. «De hecho, aceptamos lo que ella nos pedía, pero le dejamos muy claro que sería una comunión sin regalos y con el vestido que yo misma había llevado en la mía, que todavía lo tenía guardado». El «ok», de Elsa convenció a sus padres del deseo sincero de su hija. «La verdad es que fue un día super bonito», concluye Patricia Cámara, que reconoce que la decisión de su hija le ha ayudado a retomar poco a poco la práctica religiosa.
Realidad creciente
Como Elsa, cada vez son más los niños que piden hacer la Primera Comunión sin estar bautizados. «Se trata de una realidad creciente. Lo constatamos en el día a día de las parroquias», confirma a Alfa y Omega la hermana María Granados, miembro de la Comisión para la la Evangelización, Catequesis y Catecumenado de la Conferencia Episcopal.
Para atender a todos estos niños, la comisión acaba de presentar una nueva guía para acompañar el proceso de iniciación cristiana con el catecismo Jesús es el Señor. «La idea es acoger a todas las personas, vengan como venga. Al final, como dijo el Papa en el contexto del viaje a España, la Iglesia tiene un mensaje para todos», asegura la religiosa.
El lanzamiento coincidió en el tiempo con la presentación del YOUCAT Amor para siempre, un catecismo para jóvenes centrado en el ámbito del amor y que no rehúye ninguna pregunta.
Desempolvar el RICA
En realidad, lo que hace la nueva guía de la CEE es «desempolvar» el RICA (Ritual de iniciación cristiana de Adultos), que surgió tras el Concilio Vaticano II y que «ya da las pautas concretas del proceso a seguir con estos niños», explica Granados. Está el rito de admisión al catecumenado, la entrega del padrenuestro y del credo o la oración especial pensada para el momento en el que el resto de sus compañeros están haciendo la primera Confesión. «La guía nos va a ayudar a programar cada paso y a adaptar el proceso a la realidad del grupo concreto». Según la hermana María, lo más habitual es tener grupos mixtos, en los que la mayoría están bautizados y hay dos o tres que no. Así, por ejemplo, «mientras los no bautizados realizan el rito de admisión al catecumenado, con los bautizados podemos hacer una presentación a la comunidad parroquial», propone.
La guía incluso da pautas a las familias, porque «ciertamente es muy difícil que la amistad que el niño quiere cultivar con Jesús prospere si no hay apoyo familiar». Además, el de Elsa y Patricia no es el primer caso de un matrimonio que se acerca a la fe gracias al proceso de iniciación cristiana de sus hijos. Por ello, «a las familias les proponemos cosas sencillas, desde salir al campo para contemplar juntos el regalo de la creación o acudir a una parroquia en Semana Santa y hacer una oración juntos delante de alguna imagen que vaya a procesionar».
Atención a la discapacidad
Otra de las situaciones en las que la guía trata de arrojar luz es la atención a los niños con discapacidad. «Son tan solo unas pinceladas», subraya la hermana María Granados, porque «el tema es muy amplio». En este sentido, la propia Comisión para la la Evangelización, Catequesis y Catecumenado de la CEE ha organizado un curso el fin de semana «para dar pautas concretas para responder a cada una de las discapacidades». Tendrá lugar del 19 al 21 de noviembre.
«La Iglesia siempre ha acogido la discapacidad», confirma Marian Aznares, que es catequista y ha estado vinculada a la discapacidad a nivel profesional. De entre las propuestas que ofrece la guía, Aznares destaca el catequista de apoyo. «Están demostraos los beneficios que tiene para unos y otros que el niño con discapacidad esté integrado en un grupo con el resto de catecúmenos», asegura la experta. «Para estos casos, la guía recomienda contar con un catequista de apoyo que acompañe de forma específica al niño con discapacidad».