León XIV en Metz: «El futuro de Europa no está en la uniformidad, sino en la armonía»
El Papa reivindica en la ciudad fronteriza, marcada por las guerras entre Francia y Alemania, la reconciliación como fundamento de la paz europea
León XIV ha cerrado este lunes su viaje a Francia con una Misa en la catedral de Metz. Esta es una ciudad que sufrió sucesivas anexiones entre Francia y Alemania y que después de la Segunda Guerra Mundial se convirtió en uno de los escenarios del acercamiento entre ambos países. Ante unos 35.000 fieles, el Papa ha propuesto la figura de Robert Schuman —uno de los impulsores del acercamiento franco-alemán— como referencia para una Europa marcada por «nuevas divisiones y nuevos conflictos».
«Contemplando estas vidrieras, aprendemos que el futuro de Europa no reside en la uniformidad, sino en la armonía de las diferencias, donde la herida del pasado se convierte en una abertura que deja filtrar luz», ha afirmado León XIV en la catedral de San Esteban, cuyas vidrieras ocupan unos 6.500 metros cuadrados.

El Papa ha vinculado esa idea de Europa con unos principios que, según ha señalado, forman parte de su tradición histórica: «La primacía de la persona y el carácter sagrado e inviolable de la vida humana», la libertad, la familia, la atención a los pobres, «la acogida del extranjero» y el respeto a los ancianos.
Quien se venga no es más fuerte
León XIV ha situado la reconciliación en el centro de su mensaje. «No es cierto que quien se venga es más fuerte que quien perdona. No es cierto que quien no cede es más fuerte que quien busca la reconciliación», ha dicho dirigiéndose a los habitantes de una tierra marcada por antiguos conflictos.

«Metz y el río Mosela testimonian ante el mundo entero que la reconciliación solo es posible cuando se tiene el valor de romper la cadena del resentimiento», ha añadido. Para el Papa, la paz no consiste únicamente en evitar la guerra, sino en construir relaciones basadas en el reconocimiento mutuo: una «situación en la que cada uno reconoce y respeta en el otro una dignidad y un papel únicos y sagrados».
La paz, «un esfuerzo compartido» entre el hombre y Dios
León XIV ha recurrido también a las imágenes del desierto, el jardín y la casa presentes en las lecturas de la celebración. El desierto enseña «a atribuir a las cosas su justo valor»; el jardín representa la «justicia» y la «belleza»; y la casa, «lugar de paz», requiere una responsabilidad directa de las personas.
«La paz, que es don de Dios, requiere una respuesta por parte de los hombres, en un esfuerzo compartido», ha afirmado. «Más que una simple construcción de piedras, la casa es un lugar de presencia humana y de amor». Y, por último, ha asegurado que «Dios no elimina las especificidades, sino que une historias y culturas diferentes en un único y maravilloso mosaico de paz».