León XIV visitará Maison Bakhita, donde migrantes y vecinos construyen comunidad
Marcela Villalobos, del Servicio de Misión y Migraciones de la Conferencia Episcopal de Francia, reconoce que existen dificultades de integración, pero rechaza vincularlas automáticamente con la inmigración: «Hay que preguntarse qué condiciones ponemos como sociedad»
Saint-Denis, en la periferia de París, es uno de los escenarios donde Francia afronta los retos de integración de sus barrios populares. En el vecino distrito 18, se encuentra Maison Bakhita, un centro de acompañamiento e integración social que el Papa León XIV visitará este sábado durante su visita a Francia.
Creado hace seis años por la archidiócesis con otras entidades, «no es una casa de acogida». Se trata de «un proyecto que permite dar ese paso en la integración», explica Marcela Villalobos, del Servicio de Misión y Migraciones de la Conferencia Episcopal de Francia, que colabora estrechamente con esta iniciativa. Desde sus inicios, han pasado por allí más de 2.500 personas de 80 nacionalidades.
Mediante actividades como cursos de francés, de informática, de costura o de cocina se ayuda a quienes llegan a salir adelante. También «tiene una guardería para los hijos de los migrantes», de forma que sus padres puedan participar en las actividades, explica Villalobos.
Pero su meta va mucho más allá: promover la creación de relaciones «entre las personas que viven en ese distrito, los voluntarios y los migrantes que son acogidos». Así, se crean las «condiciones para que puedan convertirse en parte de una comunidad». Por ejemplo, el equipo de Misión y Migraciones de la CEF ofrece a los voluntarios talleres sobre interculturalidad, sobre integración o sobre doctrina social, en particular sobre migraciones.
Ce samedi, le pape va visiter un immeuble de deux étages sans prétention au cœur du 18e arrondissement : le centre Bakhita. Cette association qui accueille sans condition exilés, prostitués et victimes de traite en détresse, prépare sa visite depuis des… https://t.co/dV2CZPVIBS
— Paris Match (@ParisMatch) September 22, 2026
¿Qué ocurre en las banlieues?
Es la respuesta de la Iglesia a un debate que, más allá de la cuestión migratoria pura y dura, se centra en la integración de los recién llegados, de sus hijos e incluso de sus nietos. Y que de forma periódica se proyecta a toda Europa cuando, por ejemplo, surgen disturbios en las banlieues, los suburbios de las grandes ciudades.
Saint-Denis, cerca de Maison Bakhita, es uno de estos escenarios. Allí está el Estadio de Francia, escenario en 2022 de graves incidentes protagonizados por bandas locales en la final de la UEFA Champions League. Será donde el Papa León XIV celebrará el viernes una vigilia con jóvenes.
«Sería ingenuo negar que en Francia hay problemas de desigualdad, de segregación territorial, de pobreza, de discriminación, de desempleo o de dificultades de integración», admite Villalobos. «Pero no podemos decir que se deben simplemente a la presencia de migrantes».

Tampoco «que hay una relación automática entre inmigración y violencia, como muchas veces se quiere afirmar. Muchos estudios nos recuerdan que no la hay», asegura. Lo que ocurre más bien, recuerda, es que «muchas personas inmigrantes viven en estos suburbios», por lo que «inmigración y desigualdad territorial pueden aparecer estadísticamente juntas».
Otro matiz que añade es que «cuando una persona permanece mucho tiempo en una situación de precariedad administrativa, en situación irregular o con dificultades para acceder a la vivienda, eso produce marginalización».
La integración, «una responsabilidad compartida»
En conclusión, apunta esta miembro del Servicio de Misión y Migraciones, los discursos que presentan a estas personas como «amenaza generalizada no reflejan la complejidad de la realidad francesa». Afirma que «si hay dificultades reales, hay que nombrarlas y afrontarlas».
Pero recuerda que también existen personas de origen migrante «que trabajan, que estudian, que forman familias, que participan en la sociedad civil, que están muy involucradas en asociaciones, que crean vínculos». En definitiva, «que participan en la vida social, cultural, económica y espiritual de Francia».

Esto lleva a Villalobos a preguntarse «qué condiciones ponemos como sociedad para que la integración sea posible». Insiste en que se trata de «un proceso recíproco» entre quienes llegan y la sociedad de acogida; «una responsabilidad compartida», que pasa «por el espacio que compartimos» y por «las políticas públicas de esos barrios populares».
El mensaje del Papa
En medio de esta complejidad, la visita del Papa León XIV «nos anima y nos llena de esperanza», asegura Villalobos. Espera que sea «una invitación a mirar de otra manera la realidad migratoria». En sus escritos, el Santo Padre «afirma que el migrante no debe ser mirado solamente como un problema que hay que resolver», o incluso «como una amenaza». Es «una persona que tiene dignidad, que tiene una historia y que representa una oportunidad para construir una sociedad más justa y fraterna».
El Santo Padre «siempre nos está hablando de qué tipo de sociedad queremos, cómo vamos a compartir el bien común y a ser interdependientes y cómo vamos a crear relaciones recíprocas y hospitalarias». Asimismo, «nos invita a preguntarnos qué entendemos por comunidad, por ciudadanía, por fraternidad y por bien común».