Los 5 consejos que les ha dado el Papa a los obispos que todavía llevan la L puesta - Alfa y Omega

Los 5 consejos que les ha dado el Papa a los obispos que todavía llevan la L puesta

Una idea presente en los todos los consejos y que está en la base de todos ellos, según León XIV, es que «ningún obispo camina solo»

José Calderero de Aldecoa
El Papa en su saludo a los nuevos obispos. Foto: Vatican Media.

El Papa se ha dirigido este jueves 10 de septiembre a los participantes en el curso de formación para nuevos obispos, que ha tenido lugar en el Vaticano. 147 prelados en total, que han sido nombrados en el último año. A todos ellos, León XIV les ha dado las claves para ser un buen obispo. Son las que siguen a continuación, todas ellas recopiladas en una idea, según el Santo Padre, «sencilla pero muy valiosa: ningún obispo camina solo».

1
Permanezcan con Jesús

Según el Pontífice, «entre las muchas cosas a las que serán llamados como obispos, esta es la más importante». Se trata de una idea enraizada en el mismo Evangelio. «“Nombró a doce”», nos dice el Evangelio de San Marcos, “a quienes llamó apóstoles, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar”». En este sentido, León XIV ha subrayado que «este es el orden del Evangelio: estar con Él y, por Él, ser enviados. No lo olvidemos jamás».

Así, el Papa les ha hablado de la Eucaristía, la Palabra de Dios, la oración y «esos momentos en los que pueden estar en su presencia con el corazón sencillo de un discípulo que se deja amar por su Señor. Nuestro ministerio nace de ahí».

2
Ama al pueblo que el Señor te ha confiado

El obispo, continúa León XIV, «es un hombre que aprende cada día más a amar a su pueblo: a conocer sus alegrías y tristezas, a compartir sus sueños, a alegrarse al ver crecer sus comunidades».

Por otro lado, León XIV ha invitado a los nuevos obispos a amar al pueblo que el Señor les ha confiado. «Aprende sus nombres, escucha sus historias, entra en sus hogares cuando puedas, ora con ellos», ha puntualizado. «Especialmente en las Iglesias jóvenes, la presencia del obispo suele decir mucho, incluso antes que sus palabras. Una visita, una bendición, el tiempo dedicado a un sacerdote, escuchar a una familia, hablar con un joven: son pequeños gestos, pero pueden permanecer en el alma de una persona para siempre».

3
Tener solicitud pastoral

Esto significa no solo «tener muchas responsabilidades», sino sobre todo «llevar a la propia gente en el corazón». Para ello, es necesario «tener un alma grande, lo suficientemente grande como para acoger a todos, llevar a los hijos dentro de uno mismo y presentarlo cada día al Señor en oración».

La solicitud pastoral también debe quedar plasmada en el amor a los sacerdotes. «Que encuentren en cada uno de ustedes un padre y un hermano. Escúchenlos, anímenlos, oren por ellos, alégrense por el bien que hacen y acompáñenlos con confianza en su ministerio».

4
Acto de amor

El Santo Padre ha definido el ministerio de los obispos como un «servicio de amor». Y ha añadido: «Nuestra predicación es un acto de amor, al igual que la escucha, la oración, el discernimiento, el tiempo dedicado a las personas y nuestra presencia . Es caridad pastoral, que permite a Cristo Pastor llegar a las personas que ama a través de nuestra persona humilde». Se trata además especialmente importante en una «era de cambios vertiginosos» en la que tenemos «el gran reto de proteger a la humanidad en la era de la inteligencia artificial». Así «los animo a promover caminos de reflexión y diálogo en sus diócesis, a formar y apoyar a quienes deseen comprometerse al servicio de la civilización del amor».

5
Corazón misionero

Por último, el Papa insta al episcopado a mantener un corazón misionero. «El obispo misionero tiene un corazón abierto a todos: no solo a quienes asisten a nuestras parroquias, sino también a cristianos de otras denominaciones, a creyentes de otras religiones, a quienes no profesan ninguna fe, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad».