Turnos constantes ante el Santísimo: así tejen estas monjas la comunión de la Iglesia, según el Papa
León XIV ha recibido a una federación de las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento. La «espiritualidad eucarística» es «espiritualidad de la unidad eclesial en el amor», les ha dicho
La adoración eucarística, junto con la oración, el trabajo y el compartir fraterno, son hilos fundamentales para tejer la comunión. Así se lo ha señalado el Papa León XIV a las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento, a las que ha recibido en audiencia con motivo de su peregrinación a Roma en el 50 aniversario de la Federación del Espíritu Santo.
«Manifestando en la Iglesia el carisma específico que han recibido de su fundadora, están llamadas a ser tejedoras de comunión con los hilos de la oración y el trabajo, de la adoración eucarística y el compartir fraterno en el monasterio», les ha dicho.
Sobre su carisma concreto de adoración eucarística, ha recordado con palabras de Magnifica humanitas que el mundo necesita «una espiritualidad eucarística, es decir, una espiritualidad de la unidad eclesial en el amor». En sus monasterios, las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento tienen continuamente expuesto al santísimo, y las religiosas hacen turnos para que siempre haya alguna rezando ante él.
Respuesta al «anhelo profundo» de Dios
Su fundadora, la beata María Magdalena de la Encarnación (1770-1824), era abadesa del monasterio franciscano de Ischia di Castro (Italia). Pidió y obtuvo del Papa la autorización para fundar una rama dedicada a la estricta clausura y a la adoración del Santísimo Sacramento. Benedicto XVI la beatificó en 2008.

«El pan y el vino sobre el altar son el sacramento de la unidad de los fieles en Cristo», ha añadido el Santo Padre, citando a san Agustín. De hecho, el Pontífice comparte con estas religiosas parte importante de su espiritualidad, pues la congregación sigue la regla de san Agustín.
El Papa ha añadido además que la presencia de estas monjas «es un luminoso testimonio de la gratuidad de Dios, que siembra en el corazón humano la inquietud por buscar y contemplar su rostro. Es la respuesta a un anhelo profundo».
Monasterios independientes
León XIV ha concluido sus palabras con el deseo de que su peregrinación por Roma y los lugares de origen de la orden «las renueve y fortalezca para seguir irradiando la belleza del rostro de Cristo Sacramentado al mundo». Y las ha invitado a que el testimonio de la beata María Magdalena de la Encarnación «las impulse a seguir viviendo su consagración con renovada esperanza y deseos de santidad».

«La fidelidad a la antigua y siempre nueva sabiduría del Evangelio es el mejor camino para quienes, guiadas por el Espíritu Santo, se dedican a amar a Dios y al prójimo», ha asegurado antes de encomendarlas a Dios y a Nuestra Señora de Guadalupe.
Las Adoratrices Perpetuas del Santísimo Sacramento —no confundir con las Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y la Caridad, más conocidas— son una orden de derecho pontificio. Cada monasterio es independiente, aunque algunos (como los de Italia, Austria, España y Kenia) se han unido en federaciones para unir esfuerzos, conservando su autonomía. La orden también está presente en Estados Unidos y América Latina.