El vicario apostólico de Nepal: «Lo más urgente ahora es proporcionar alimentos»
El padre Silas Bogati atiende brevemente a Alfa y Omega en medio de la emergencia. «En la fase de reconstrucción necesitaremos más ayuda», pronostica
Las autoridades de Nepal y China cifran ya en más de 1.000 los fallecidos por el aluvión del pasado 26 de agosto. La cifra de muertos sigue aumentando mientras se busca a más de 4.000 personas que no han podido ser todavía localizadas. La catástrofe ha provocado además graves daños en viviendas, escuelas, centros sanitarios e infraestructuras, dejando a miles de personas necesitadas de ayuda de emergencia.
«La necesidad más urgente es proporcionar alimentos y otros artículos de primera necesidad, ya que muchos de ellos lo han perdido todo». Así lo explica a Alfa y Omega el vicario apostólico de Nepal, el padre Silas Bogati. La Iglesia católica y Cáritas Nepal han enviado ya personal a las zonas afectadas para atender a las víctimas.
El vicario desconoce todavía cómo ha afectado la tragedia a la pequeña comunidad católica, pero señala que muchos católicos trabajaban en el sector turístico y, por tanto, habrán fallecido. La falta de datos fiables seis días después de la tragedia deja patente la dificultad en las comunicaciones y el acceso a las zonas más afectadas.
Cocinas comunitarias de Cáritas para 300 familias
La Iglesia está canalizando las ayudas a través de Cáritas Nepal. «La Iglesia y Cáritas Nepal han enviado personas a la zona afectada para ayudar a las víctimas del desastre. Ya hemos distribuido alguna ayuda de emergencia y, en los próximos días, a medida que las carreteras sean más accesibles, esperamos llegar a más afectados», cuenta el vicario a Alfa y Omega. Dado que los hogares han quedado arrasados, una de las primeras medidas de Cáritas Nepal ha sido la puesta en marcha de cocinas comunitarias para unas 300 familias.
Estados Unidos ha dispuesto medio millón de dólares que se canalizarán a través del Catholic Relief Services, la Cáritas del país. Esa partida se destinará a la compra de artículos básicos y servicios de agua, saneamiento e higiene. Reino Unido ha comprometido cinco millones de libras en ayuda humanitaria y la Unión Europea dos millones de euros para apoyar la asistencia de emergencia y la recuperación de las comunidades afectadas. Por su parte, Canadá ha anunciado cinco millones de dólares y Corea del Sur un millón de dólares además de ofrecer apoyo especializado para la respuesta a la emergencia.
El Papa también ha mandado una ayuda económica, aunque el Vaticano no ha especificado una cifra. El vicario asegura que este gesto y cada vez que León XIV ha mencionado Nepal «hemos experimentado un gran consuelo». «Estamos verdaderamente agradecidos por su apoyo», añade.
La comunidad católica de Nepal cuenta con cerca de 9.400 fieles entre más de 29 millones de habitantes. Hay 13 parroquias, cuatro de ellas en la capital Katmandú y nueve en el resto del país.
Escuelas y hospitales destruidos
«Se trata de un desastre enorme. Hasta ahora, nunca habíamos vivido algo de esta magnitud», señala Bogati. Y lo confirman, por ejemplo, los datos de UNICEF. 18 escuelas han quedado completamente destruidas y otras 20 han sufrido daños a causa de las inundaciones en los distritos de Rasuwa, Nuwakot y Dhading. En total, 38 centros educativos se han visto afectados.
Se calcula que unos 10.000 niños en edad escolar necesitan apoyo urgente para poder continuar con su educación. Será necesario habilitar escuelas temporales, obtener todo el material escolar y, sobre todo, apoyo psicológico para los pequeños.
Según la Organización Mundial de la Salud, el aluvión ha arrasado completamente con tres ambulatorios y ha afectado gravemente a tres hospitales. El principal temor ahora es el riesgo epidémico por el fango estancando, la destrucción de los sistemas de saneamiento y el agua contaminada. Las primeras estimaciones sitúan los daños en las infraestructuras en más de 1.100 millones de euros, aunque se trata todavía de un cálculo preliminar.
Una larga reconstrucción
Por eso, el vicario apostólico de Nepal asegura que, tras esta primera fase de emergencia, las necesidades aumentarán cuando llegue el momento de reconstruir las zonas devastadas. «Después vendrá una segunda fase dedicada a la reconstrucción, ya que muchas viviendas, escuelas y otros edificios han sido arrasados por las aguas. En la fase de reconstrucción necesitaremos mucha más ayuda», pronostica.
El futuro de los supervivientes plantea además un desafío a largo plazo. «En estos momentos se les está intentado proporcionar una primera ayuda y algún alojamiento temporal. Sin embargo, en última instancia será necesario construir refugios para muchas personas y, posiblemente, reubicarlas fuera de las zonas peligrosas», concluye Bogati.