Los lefebvrianos mantienen su peregrinación a Lourdes pese a la prohibición de celebrar en el santuario
No renunciarán porque, tal y como indican en un comunicado, «Nuestra Señora no merece ser abandonada a pesar de los obstáculos»
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X ha anunciado que mantiene su peregrinación anual a Lourdes, pese a la decisión del obispo de Tarbes y Lourdes de retirar la autorización que les permitía celebrar Misa, administrar sacramentos y organizar oraciones dentro del santuario. La medida de Jean Marc Micas es consecuencia de la «nueva situación» tras la excomunión latae sententiae a los lefebvrianos por haber consagrado sin mandato pontificio a cuatro obispos en Ecône el pasado 1 de julio.
La prohibición del obispo de Tarbes y Lourdes, comunicada el 13 de agosto, no impide a los miembros de la FSSPX acudir a Lourdes para rezar allí de manera privada. Sin embargo, era de esperar que la medida afectara, por tanto, a la peregrinación internacional de Cristo Rey, prevista del 23 al 26 de octubre y que reúne cada año a cerca de 7.000 peregrinos.
Puertas cerradas
Por ello, la Fraternidad ha respondido ahora al obispo a través de un comunicado de su distrito francés, firmado por el abad Gonzague Peignot, superior del dicho distrito. En la nota, los lefebvrianos afirman que reconocen «plenamente la autoridad del obispo del lugar», aunque expresan «su pesar y su incomprensión» ante la decisión.
Pese a la prohibición de organizar actos públicos dentro del santuario, la Fraternidad afirma que continuará acudiendo anualmente a Lourdes. Así, informan de que no renunciarán a su peregrinación anual porque «Nuestra Señora no merece ser abandonada a pesar de los obstáculos».
Añaden que, aunque «las puertas del santuario permanezcan cerradas para una peregrinación pública», «la puerta del Corazón de la Madre de Dios nunca se cierra para sus hijos». «¡Sin duda, Ella reconocerá a los suyos!», señala el comunicado.
Sin resentimiento
La FSSPX cuestiona que se le impida reunirse públicamente para rezar en Lourdes esgrimiendo que, en octubre de 2025, el santuario acogió incluso una peregrinación de cristianos y musulmanes en torno a la figura de María. «¿Cómo no sorprenderse —e incluso indignarse— de que aquellos que no reconocen ni la maternidad divina de la Santísima Virgen María, ni el dogma de su Inmaculada Concepción, ni la divinidad de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, hayan sido autorizados allí donde hoy se prohíbe a los fieles de la Fraternidad San Pío X venir a rezar públicamente a la Santísima Virgen María en su santuario de Lourdes?», se preguntan.
Los lefebvrianos reiteran que mantendrán hacia Micas «su respeto y su oración, sin resentimiento». Expresan además su esperanza de que el obispo pueda reconocer algún día en sus miembros «no a rebeldes, sino a hijos deseosos de vivir y servir en la Iglesia católica».