El Papa explica cómo debe ser la música en la liturgia
Recuerda que «no es un mero adorno de la celebración» y que, «más allá de las modas o de las sensibilidades de los autores, debe responder a lo que resulta más adecuado para la celebración»
Un miércoles más el Papa ha centrado la catequesis en analizar la constitución conciliar Sacrosanctum Concilium. En esta ocasión, ha explicado a los fieles lo que dice este documento sobre la música en la liturgia.
Ha leído alguno de sus puntos, como aquel que recuerda que la música sacra «será tanto más santa cuanto más íntimamente esté unida a la acción litúrgica».
Cantar es propio de quien ama
Por eso, el Pontífice ha afirmado que la música en la liturgia, «no es un mero adorno de la celebración», y que, como decía San Agustín, «cantar es propio de quien ama». «Esto es muy importante, porque ayuda en abrir el corazón a la acción de Dios en la gracia y a dejarse moldear por ella», ha añadido.
Sin embargo, ha hecho algunas precisiones, porque es necesario que se tenga en cuenta la relevancia teológica del mismo.
«La primera es que, más allá de las modas o de las sensibilidades particulares de los autores, debe responder en todos los niveles a lo que resulta más adecuado para el momento de la celebración», ha indicado León XIV. La segunda es que «la forma, especialmente en su aspecto melódico, debe ser a la vez noble y sencilla, de alta calidad musical y fácil de ejecutar, sobre todo cuando está destinada a ser cantada por toda la asamblea».

Instrumentos y composiciones
En cuanto a los instrumentos, el Papa ha recordado que Sacrosanctum Concilium señala que, más allá del órgano de tubos, se pueden usar otros instrumentos «siempre que sean aptos o puedan adaptarse al uso sagrado, convengan a la dignidad del templo y contribuyan realmente a la edificación de los fieles».
También ha explicado que el Concilio recomienda que los textos sean profundos, pero comprensibles y que se inspiren principalmente en las Escrituras y la Tradición de la Iglesia. En cuanto a la inculturación, León XIV ha subrayado que es importante tener muy en cuenta las tradiciones musicales de cada cultura y es algo que también recomienda Sacrosanctum Concilium.
El Papa también ha dado indicaciones a los compositores. Les ha invitado a «conocer y preservar el patrimonio musical de la Iglesia, dejándose inspirar por él para dar vida a nuevas composiciones al servicio de la liturgia, respetando la sensibilidad contemporánea y las diferentes tradiciones culturales».
Por último, ha puesto de relieve la importancia de la formación litúrgica musical en los seminarios, noviciados y escuelas católicas.
Llamamiento a construir la paz
En los saludos en distintos idiomas, el Pontífice ha lanzado otros mensajes. En sus palabras a los fieles polacos, ha recordado que el 23 de agosto se conmemora el Día Europeo de Recuerdo de las Víctimas del Estalinismo y el Nazismo. En ese día la liturgia conmemora la figura del primer mártir polaco del comunismo, el sacerdote Władysław Findysz que murió encarcelado en 1964. En 1963 comenzó a enviar cartas a feligreses cuya vida religiosa o moral consideraba alejada de la fe, invitándoles a volver a la práctica cristiana. Lo hacía dentro de las llamadas «obras conciliares de bondad», como una forma de apoyar espiritualmente el Concilio Vaticano II.
Las autoridades comunistas le acusaron de obligar a los ciudadanos a participar en prácticas y ritos religiosos y lo encarcelaron. «Que su testimonio nos recuerde que la civilización del amor se construye perdonando y venciendo el mal con el bien», ha dicho el Papa.
Y en italiano, antes de impartir la bendición, ha invitado a todos a construir la paz, a «cultivar siempre un auténtico sentido de paz». Porque «la paz es un bien preciado y valioso, y que requiere un compromiso firme y constante, siguiendo con honestidad y verdad los caminos que la construyen y la confirman en la sociedad», ha concluido el Pontífice.