La Patrulla Canina vuelve al cine: lo que enseña a los niños sobre trabajar en equipo
La nueva aventura de los cachorros de Adventure Bay pone sobre la mesa una de las grandes enseñanzas para la infancia: cada uno tiene unas capacidades diferentes, pero todos pueden ponerlas al servicio de los demás. Os ofrecemos siete propuestas de conversación para este mes familiar
La Patrulla Canina vuelve este mes de agosto al cine con una nueva aventura que lleva a Chase, Marshall, Skye y compañía hasta una misteriosa isla tropical habitada por dinosaurios. Allí conocen a Rex, un cachorro que lleva años viviendo en la isla y que se ha convertido en un experto en estos animales. Cuando el alcalde Humdinger provoca accidentalmente la erupción de un volcán al explotar los recursos naturales de la isla, los cachorros tendrán que organizarse para salvar a sus habitantes.

Detrás de los rescates, dinosaurios y aventuras de La Patrulla Canina: La Dino Película, hemos seleccionado desde Alfa y Omega siete propuestas para este mes estival de conversaciones familiares para que los padres charlen con sus hijos sobre cómo convivir, colaborar y poner las propias capacidades al servicio de los demás.
Uno de los mensajes más interesantes de la película es que cada cachorro tiene unas capacidades diferentes. Chase no hace lo mismo que Marshall. Skye no tiene las mismas habilidades que Rubble. Y eso no es un problema: precisamente porque son diferentes, pueden complementarse.
No todos tenemos que destacar en matemáticas, jugar bien al fútbol, dibujar, hablar en público o ser los más populares de la clase. La pregunta no debería ser «¿quién es el mejor?», sino «¿qué puedo aportar yo?».
La Patrulla Canina ofrece la imagen de héroes que necesitan a sus compañeros.
Reconocer que uno no sabe hacer algo, que tiene miedo o que necesita ayuda no convierte a un niño en alguien débil. Al contrario: saber pedir ayuda es una forma de autonomía. Un niño que aprende a decir «no puedo», «no sé hacerlo» o «necesito que me ayudes», está adquiriendo una herramienta que le servirá mucho más allá de la infancia.
En una misión de rescate no basta con que uno de los miembros del equipo haga un gran trabajo. Cada cachorro tiene una responsabilidad. Es una lección sencilla que empieza en casa: recoger los juguetes, poner la mesa, cuidar de una mascota, ayudar a un hermano o cumplir con una tarea.
Participar en las responsabilidades familiares permite que los niños descubran algo fundamental: forman parte de un grupo y sus acciones afectan a los demás. No se trata únicamente de enseñarles a obedecer. Se trata de enseñarles a colaborar.
La nueva aventura de la patrulla perruna coloca a los cachorros ante una situación que ninguno podría resolver por sí solo. Es también una buena oportunidad para que los padres hablen con sus hijos de la diferencia entre competir y colaborar.
En el colegio, en el deporte o entre hermanos, no siempre necesitamos demostrar que somos mejores que los demás. Hay situaciones en las que el objetivo no es ganar al otro, sino conseguir algo juntos.
Los cachorros tienen habilidades muy diferentes, pero no las utilizan únicamente para sí mismos. Las ponen al servicio de quien necesita ayuda. Es una de las grandes preguntas que los padres pueden trasladar a sus hijos: ¿para qué sirven las cosas que sabemos hacer?
Un niño que dibuja muy bien puede alegrar a otro con un dibujo. Uno que es bueno en matemáticas puede ayudar a un compañero. Otro puede tener una facilidad especial para escuchar cuando alguien está triste. Descubrir las propias capacidades es importante. Descubrir que pueden servir para los demás lo es todavía más.
En las aventuras de la Patrulla Canina no todo sale siempre como estaba previsto. Los planes cambian, aparecen dificultades y los protagonistas tienen que buscar nuevas soluciones. Los niños también deben aprender que equivocarse forma parte de cualquier proceso de aprendizaje.
Un error no debería convertirse inmediatamente en una etiqueta: «soy malo en esto», «no se me da bien» o «nunca podré hacerlo». A veces el error es simplemente la información que necesitamos para intentarlo de otra manera.
La Patrulla Canina permite hablar también de liderazgo. Liderar un grupo no consiste simplemente en decir a los demás lo que tienen que hacer. Quien coordina una misión tiene que escuchar, conocer las capacidades de cada miembro, tomar decisiones y asumir responsabilidades.
Es una enseñanza especialmente importante en la infancia: el buen líder no necesita que todos le obedezcan porque sí. Necesita conseguir que cada miembro del equipo pueda aportar lo mejor de sí mismo.
Una mirada desde la antropología cristiana
La cooperación, la solidaridad, el servicio y la amistad no son solamente habilidades útiles para desenvolverse mejor en sociedad. Son formas concretas de aprender a amar.
También lo es descubrir que cada persona posee una dignidad que no depende de sus capacidades. Un niño no vale más porque sea el más inteligente de la clase, el más rápido en el campo de fútbol o el que consigue mejores notas. Sus talentos son un regalo que puede desarrollar y poner al servicio de los demás, pero su valor como persona no depende de ellos.
No tenemos que ser los mejores en todo, sino descubrir quiénes somos, que necesitamos a los demás y aprender que también los demás pueden necesitar de nosotros.
Después de ver La Patrulla Canina: La Dino Película, los padres pueden aprovechar la historia para conversar con sus hijos:
- ¿Qué sabes hacer especialmente bien?
- ¿En qué cosas necesitas ayuda de los demás?
- ¿Qué puedes hacer tú para ayudar a alguien?
- ¿Qué pasa cuando alguien del equipo se equivoca?
- ¿Qué crees que hace que una persona sea un buen líder?