El Papa invita a «ir donde la prepotencia de unos pocos niega la dignidad de muchos»
En Asís, ha presidido la Misa conclusiva del encuentro de la juventud franciscana
El Papa ha presidido la Misa junto a la Porciúncula. En esa capilla, en otro tiempo destartalada, el crucifijo de san Damián habló a Francisco. Le pidió que reparara su Iglesia. El trovador de Asís así lo hizo, en sentido literal y figurado. Porque restauró la capilla y volvió a encauzar a la Iglesia por el camino del Evangelio. En esa Porciúncula, el Poverello de Asís también dio su último suspiro terrenal un 3 de octubre de 1226. La familia franciscana celebra este octavo centenario con distintos eventos a los que siempre ha invitado a asistir al Papa. De entre todos, él ha elegido participar en el de los jóvenes, la que ya se conoce como «la JMJ franciscana».

Fijarse en quienes responden al mal con el bien
En la homilía de esta Misa conclusiva del encuentro, León XIV ha hablado de la transfiguración del Señor en esta fiesta que la Iglesia celebra este 6 de agosto. Ha comparado el Tabor con Asís por ser dos lugares «donde todo nos susurra que nuestra vida puede cambiar de forma, irradiar luz, reparar el mundo».
Ha explicado la transfiguración del Señor señalando cómo los discípulos no llegaron a comprenderla al principio. Después, no querían que terminara y, por ello, sugirieron hacer tres tiendas. Así, el Pontífice ha subrayado que «el camino de la vida se descubre siguiéndolo juntos» y, en él, «no se puede permanecer solo como espectadores». En la transfiguración, Jesús se muestra en su naturaleza divina, su ropa se hizo blanca como la luz, como narra el Evangelio de san Mateo. De este modo, el Papa ha indicado a los jóvenes que se orienten hacia esa luz, aunque pueda existir oscuridad dentro de cada uno de ellos. Para ver la luz, les ha invitado a fijarse en santos como Francisco y Clara y en quienes «responden al mal con el bien».
Nos desfiguramos y nos transfiguramos
El Papa les ha dicho además que, al separarnos de Dios, «nos desfiguramos», mientras que «nos transfiguramos» cuando somos obedientes al Espíritu Santo y tejemos relaciones que llaman a la vida. Relaciones como la de san Francisco y santa Clara, o las que los jóvenes han experimentado durante el encuentro Go! Franciscan Youth Meeting que el Papa ha clausurado con esta Misa.
León XIV ha pedido a la juventud franciscana, y por extensión a todos los jóvenes, que sigan el camino de los santos. Ha afirmado que, la razón por la que san Francisco sigue atrayendo, ocho siglos después de su muerte, «radica en la magnífica humanidad que lo llevó a abandonar los caminos ya trazados, para abrir uno nuevo, más coherente con el camino de Jesús».
«El título de su encuentro —Go!— es una misión, un envío por caminos, de los que no tenemos mapas, porque se abren escuchando al corazón, obedeciendo al Espíritu y siguiendo al Resucitado donde ha querido precedernos», ha dicho a los jóvenes. Les ha invitado también a «ir a los lugares marginales, donde la injusticia y la prepotencia de unos pocos niegan la dignidad y los sueños de muchos, de demasiados hijos e hijas de Dios»; y, a, como decía el Papa Francisco, «no esconderse en para mantenernos a distancia del nudo de la tormenta humana».
Enemigos inventados por miedo e ignorancia
Por último, les ha animado a seguir el Evangelio, aunque sean incomprendidos, «para abatir los muros» que separan a las personas. Para liberar a las comunidades «de enemigos inventados por miedo e ignorancia, de la violencia con la que se querría imponer el propio orden minúsculo sobre una realidad que nos desborda por completo». En definitiva, les ha pedido que actualicen en sus vidas y ambientes las enseñanzas de san Francisco de Asís «para construir la civilización del amor» y servir a la vida «incluso en los más trágicos escenarios de muerte».
«Fiarse de Dios es reencontrar, como Francisco y Clara, un mundo de hermanos y hermanas para querer y servir, no para explotar y dominar. No un mundo para defender, sino para abrazar», ha concluido el Papa.