La santa que alivia el dolor de dientes de los bebés
Cada primer domingo de mes, padres de toda Francia acuden a un pequeño pueblo para bendecir con una reliquia a sus hijos
Algunas familias llevan ya un par de días durmiendo algo más tranquilas. Probablemente santa Apolonia tenga mucho que ver en eso.
Patrona de los dentistas
Nacida en una familia rica, fue torturada durante la séptima persecución en Alejandría en el año 249 d. C. En el año 12 d. C., por orden de Decio, emperador romano, sus verdugos la golpearon en la cara con un garrote y luego le arrancaron los dientes con un martillo y un cincel. Una vez encendida la pira, la amenazaron con quemarla viva si no renunciaba a su fe en Dios. Ella se negó y se lanzó a las llamas. Se dice que antes de morir rezó por última vez al Señor: «Que todos los que recuerden con devoción la intensidad del dolor que estoy sufriendo jamás padezcan dolores de muelas ni de cabeza». La tradición dice que un ángel le contó que su oración había sido escuchada. Precisamente por este martirio, la Iglesia la venera desde hace siglos como patrona de quienes sufren dolor de dientes o muelas y de los profesionales de la odontología.
La devoción a Santa Apolonia se extiende por toda Europa, pero su culto se concentra principalmente en el noroeste de Francia. En el pequeño pueblo de Bernac, en el departamento francés del Tarn, pervive una tradición religiosa centenaria que cada mes reúne a familias llegadas de distintos puntos de Francia. Padres y madres acuden con sus bebés y niños pequeños para encomendar a sus hijos a la intercesión de esta mártir egipcia. La iglesia de Notre-Dame de Bernac conserva una reliquia atribuida a la santa: un diente y un pequeño fragmento de mandíbula.

La iglesia llena
Aunque se desconoce con exactitud cuándo llegaron al pueblo, la diócesis de Albi estima que desde hace al menos dos siglos se veneran estas reliquias en la parroquia. Así, con los años, Bernac se ha convertido en destino de peregrinación de muchas familias que ya no saben qué hacer con sus bebés rabiando de dolor por el romper de los primeros dientes.
Cada primer domingo de mes, tras la Misa, el párroco bendice a los niños con la reliquia mientras pronuncia la oración de intercesión. Y, a tenor de cómo se llena el templo, parece que la santa responde con eficacia a las plegarias.