La presidenta de las familias numerosas de Madrid celebra la ley del concebido no nacido

La presidenta de las familias numerosas de Madrid celebra la ley del concebido no nacido

María Menéndez, presidenta de la Federación Madrileña de Familias Numerosas, explica que la entidad está trabajando por sacar adelante la misma norma en otras comunidades hasta que se pueda conseguir una nacional

María Martínez López
Cedida por María Menéndez.
Cedida por María Menéndez.

El pleno de la Asamblea de Madrid aprobó este jueves, con el voto a favor del PP y Vox, la ley promovida por la presidenta autonómica, Isabel Díaz Ayuso, para reconocer al concebido no nacido, a efectos administrativos, como un miembro más de la unidad familiar. El texto, cuando entre en vigor dentro de seis meses, permitirá a las familias acceder a las ayudas y beneficios fiscales derivados del nacimiento del bebé desde el momento en que se acredite el embarazo, aunque en algunos casos se estipula unas semanas mínimas de gestación. Una medida que aplaude María Menéndez, presidenta de la Federación Madrileña de Familias Numerosas.

—Se aprueba por fin una medida que las familias numerosas llevan reivindicando tiempo.
—Era una reivindicación nuestra desde bastante antes de 2019. Ese año conseguimos que en un congreso nacional del PP se incluyera como promesa. Y nosotros lo planteamos también a nivel de la Comunidad de Madrid. Era una oportunidad única para que protegieran integralmente lo que es la vida. Lo que pasa es que como es una ley autonómica no pueden hacerlo desde el momento de la concepción sino después de las 14 semanas de gestación porque choca con la ley del aborto, que establece ahí el límite para abortar. Queremos insistir en esto para que si hay un cambio de gobierno se pueda conseguir. 

—Al final, la mayor parte de ayudas a las familias numerosas dependen de las autonomías, ¿no?
—Hay una ley nacional con unos mínimos muy mínimos y que permite que cada comunidad lo mejore si quiere. Por eso hay una desigualdad tremenda. Madrid la verdad es que es impulsora de medidas que están en vanguardia respecto a las demás. Por ejemplo, se considera a los hijos hasta los 21 años, y hasta los 26 si demuestras que estudian. Pero aquí a través del título virtual hemos conseguido no tener que estar renovándolo cada año, sino que al llegar a los 26 años la Administración va sacando a los hijos del título. 

Con esta medida, lo que estamos haciendo es decirlo a las autonomías donde ya ha habido elecciones: Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. Hace dos años, cuando fue la consulta pública y conseguimos el texto, se lo mandamos a Extremadura. Este viernes tengo que hablar con el representante de Vox que va a ser consejero de Familia en Aragón, para que de alguna manera puedan imitarla y sacarla adelante. También en Castilla y León estamos en conversaciones con el PP. 

La idea es ir por ahí hasta que haya un cambio de Gobierno nacional, a ver si conseguimos extenderla; más aún en estos momentos de invierno demográfico. Vamos a ver si le podemos sacar rédito no para crear un nuevo derecho sino para restaurar algo que ya existe, el derecho a la vida y la dignidad. 

—¿Qué implicaciones reales va a tener esta medida para las familias numerosas madrileñas? 
—Desde la semana 14, si estoy embarazada del tercer hijo ya me dan un certificado asimilado al título de familia numerosa y desde ese momento puedo tener los beneficios que haya, por ejemplo en el acceso a plazas de guardería, al colegio —te dan el punto de familia numerosa—, en la solicitud de beca de comedor si el embarazo coincide con el periodo de solicitud, desgravaciones, etc. Una vez que nace tu hijo te dejan tres meses para que puedas mandar el certificado del registro civil. Si el niño muere antes de nacer, al no poder demostrar que ha nacido no te darían el título oficial pero no te reclaman los beneficios que hayas tenido antes porque el niño existía. 

Un momento del pleno de la Asamblea de Madrid.
Un momento del pleno de la Asamblea de Madrid.

—Esas ventajas tienen periodos de solicitud que, para poder beneficiarse, tienen que coincidir con el momento del embarazo.
—Por eso Vox reivindicaba en sus enmiendas que se contara al no nacido desde el primer momento, para no usar la vida con un fin utilitario. Con esto, se puede llegar a que planees cuándo quedarte embarazada. Y eso es buscarle un fin utilitario, no estás acogiendo la vida como un don y al buscarle una utilidad le estás quitando su dignidad. Pero para sacar esta media adelante había dos caminos: hacerlo así por la comunidad autónoma o esperar a que un Gobierno nacional sacara una ley aplicando esto desde la concepción, que no se sabe cuándo podría ser. 

—¿Es una medida especialmente bienvenida después de que en los últimos años se haya intentado limitar el reconocimiento y los apoyos a las familias numerosas?
Ese cuestionamiento es a nivel nacional con la ley de familias, en la que se quiso eliminar el nombre de familias numerosas y hablar solo de dificultades en la crianza, quitando cualquier beneficio que ponga como único criterio el número de hijos. Cada vez se merma más la consideración de la familia numerosa por serlo; solo se la está valorando por la vulnerabilidad que tiene, y no por su aportación a la sociedad. Las familias numerosas tenemos ese plus de hijos necesario para garantizar el relevo generacional. Debe permanecer nuestro nombre, que es el que define nuestra esencia.

—Sin embargo, la ley del no nacido no beneficia solo a las familias numerosas sino que ayuda a todas a afrontar la llegada de un nuevo miembro. ¿Cómo lo valoran?
—Fenomenal. Es dar valor a la acogida y la custodia de la vida dentro de una familia. Por ejemplo, si estás embarazada y el niño va a nacer en agosto, puedes solicitar antes la plaza en la guardería. Antes tenías que esperar a que naciera y estarías fuera del plazo. 

—¿Qué otras medidas para apoyar a las familias numerosas consideran más urgentes?
—En la Comunidad de Madrid llevamos tiempo intentando que nos concedan la beca de comedor escolar solo por ser familia numerosa, como ocurre cuando los padres son miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, víctimas de violencia de género o si los niños están en acogimiento.