La religión, ¿al ámbito privado? - Alfa y Omega

Dos noticias en las últimas semanas desmontan por completo la ofensiva ideológica de recluir la religión al ámbito privado. En España es un plan de acción: el mismo presidente del Gobierno lo ha declarado públicamente y lo ha promovido, por ejemplo, evitando acudir a los funerales religiosos de tragedias como las de la DANA de Valencia y el accidente ferroviario de Adamuz.  

La historia de España, sus raíces y sus valores, no se pueden entender sin las religiones, y el catolicismo de forma particular. La religiosidad sigue presente de una forma visible, enlazando tradición y fervor. Lo pudimos comprobar con la visita de León XIV a España el pasado mes de junio y la consiguiente explosión de júbilo del pueblo español hacia el Santo Padre. Fue todo un despertar de nuevo de la religiosidad que inundó las calles de Madrid, Barcelona y Canarias, rompiendo las barreras que algunos pretendían poner para que la cruz se quedara en casa y en las iglesias.  

Hace unos días también conocíamos que España es el tercer país del mundo en turismo religioso después de Italia y Tierra Santa, según datos de ObservaTUR. El Camino de Santiago, las procesiones de Semana Santa y el atractivo de santuarios como el de la Virgen del Rocío, Montserrat o el Pilar, convierten a nuestro país en referencia mundial capaz de atraer a 20 millones de turistas al año. También los santos patrios, reconocidos mundialmente. El Papa citó a más de una docena durante su visita. ¿Se imaginan recluir todo este patrimonio espiritual, cultural e histórico a lo privado? Sería pegarnos como país un tiro en el pie solo por ideología.