La hermana del padre Hamel y la madre de uno de los yihadistas: la reconciliación que desafía al terrorismo diez años después - Alfa y Omega

La hermana del padre Hamel y la madre de uno de los yihadistas: la reconciliación que desafía al terrorismo diez años después

Macron, la Iglesia en Francia y cientos de fieles conmemoraron este fin de semana el décimo aniversario del asesinato del padre Jacques Hamel. Pero el mayor homenaje al sacerdote degollado por dos yihadistas mientras celebraba la Eucaristía lo encarnan su hermana y la madre de uno de los terroristas, unidas por una amistad que demuestra que el perdón puede abrirse camino

Cristina Sánchez Aguilar
Foto: Twitter de @EmmanuelMacron.

El 26 de julio de 2016, el padre Jacques Hamel, un sacerdote de 85 años de la parroquia de Saint-Étienne-du-Rouvray, cerca de Ruan, fue asesinado por dos jóvenes vinculados al autodenominado Estado Islámico mientras celebraba la Eucaristía. Diez años después, Francia ha querido recordar no solo el horror de aquel atentado, sino también el legado de reconciliación que brotó después.

Las conmemoraciones, organizadas conjuntamente por la diócesis de Ruan, la ciudad de Saint-Étienne-du-Rouvray y la Conferencia Episcopal Francesa, se desarrollaron durante los días 25 y 26 de julio con un marcado carácter espiritual e interreligioso. El programa incluyó mesas redondas entre musulmanes y católicos, una marcha silenciosa que recorrió el último camino del sacerdote hasta la iglesia donde fue asesinado, una vigilia de oración y una Misa presidida por el cardenal Jean-Marc Aveline, arzobispo de Marsella y presidente de la Conferencia Episcopal Francesa. Además, la plaza situada frente al templo pasó a llevar oficialmente el nombre del padre Jacques Hamel.

Durante la celebración, el arzobispo de Ruan, Dominique Lebrun —que ya ocupaba esa sede cuando ocurrió el atentado— afirmó que el martirio del sacerdote «no alimentó la espiral del terrorismo, sino que contribuyó a detenerla». En su homilía recordó las últimas palabras atribuidas al sacerdote, «¡Vete, Satanás!», interpretándolas como «un acto de fe» frente al mal.

Macron: «La fraternidad no consiste en negar el mal»

El aniversario reunió también a numerosas autoridades civiles francesas. El presidente Emmanuel Macron rindió homenaje al sacerdote recordando en la red social X que su testimonio sigue siendo un símbolo de unidad nacional frente al fanatismo. En los actos oficiales se insistió en que la fraternidad exige «nombrar el mal, combatirlo y no dejarse arrastrar por la venganza ni la división», un mensaje repetido por representantes del Gobierno francés durante la ceremonia.

El diálogo que nació tras la tragedia

Uno de los aspectos más destacados de este décimo aniversario ha sido el protagonismo de Roseline Hamel, hermana del sacerdote asesinado. Desde hace años mantiene un intenso trabajo de diálogo con Nassera Kermiche, madre de Adel Kermiche, uno de los dos terroristas que participaron en el atentado.

Ambas mujeres han convertido su sufrimiento compartido en un camino de encuentro. Su amistad quedó reflejada el pasado año en el libro Sœurs de douleur (Hermanas de dolor), en el que muestran cómo el perdón no supone olvidar el crimen, sino impedir que el odio tenga la última palabra.

En declaraciones a Vatican News, Roseline Hamel explica que nunca quiso que el nombre de su hermano quedara asociado únicamente al terrorismo. «Jacques era un hombre de paz y de diálogo», recuerda. A su juicio, la mejor forma de honrar su memoria es continuar construyendo puentes entre creyentes de distintas religiones y trabajar para que los jóvenes no caigan en la radicalización.

Un símbolo para cristianos y musulmanes

Precisamente ese ha sido el eje de las celebraciones. La Conferencia Episcopal Francesa ha subrayado que del asesinato del padre Hamel nacieron numerosas iniciativas de encuentro entre cristianos y musulmanes. Entre ellas destaca el Premio Padre Jacques Hamel, creado en 2017 por la Federación de Medios Católicos para reconocer trabajos periodísticos que promueven la paz y el diálogo interreligioso.

El dominico Jean-François Bour, director del Servicio Nacional para las Relaciones con los Musulmanes, recuerda que el asesinato «conmocionó tanto a cristianos como a musulmanes». Diez años después, sostiene que las relaciones entre ambas comunidades han avanzado gracias al compromiso de muchos creyentes que rechazaron que el terrorismo definiera la convivencia religiosa en Francia.

La causa de beatificación sigue adelante

Mientras Francia mantiene viva su memoria, la Iglesia continúa estudiando en Roma la causa de beatificación del sacerdote. Jacques Hamel es considerado por muchos fieles un mártir de la fe, al haber sido asesinado mientras celebraba la Eucaristía. Su figura sigue siendo la de un sacerdote sencillo, que continuó sirviendo a su parroquia incluso después de la jubilación y cuya muerte convirtió una pequeña iglesia normanda en un símbolo universal de fidelidad, perdón y esperanza.