Sacerdotes africanos advierten a los migrantes: «Europa no es el paraíso»
El presidente de la Unión Regional de Sacerdotes de África Occidental aborda las causas de las muertes en el mar y advierte a los jóvenes africanos de «expectativas irreales»
«Nuestros corazones están llenos de tristeza. Al menos 144 migrantes africanos han muerto o desaparecido frente a las costas de Mauritania. Es un doloroso recordatorio de que las rutas migratorias del Mediterráneo y del Atlántico se han convertido en cementerios silenciosos para miles de nuestros jóvenes, cuyo único delito fue soñar con un futuro mejor». Son palabras del padre Peter Alpha Leo Konteh, presidente de los sacerdotes africanos de la Unión Regional de Sacerdotes de África Occidental (URPAO/RUPWA).
Konteh cuenta, en un texto difundido por la Conferencia Episcopal Española, que entre las víctimas había jóvenes que partieron de Gambia «con esperanza en el corazón», pero después de pasar veinticinco días a la deriva en el mar, «muchos nunca llegaron a un lugar seguro. Solo unos pocos sobrevivieron, entre ellos dos niños que, según los informes, perdieron a toda su familia».
«¿Cuántos jóvenes africanos más deben morir antes de que dejemos de considerar estas tragedias como algo normal?», se pregunta asimismo. «Esta no es solo una crisis humanitaria; es también una crisis moral. Interpela nuestra conciencia como gobiernos, líderes religiosos, familias, comunidades y como comunidad internacional», abunda.
Por desesperación
El padre Peter Alpha Leo Konteh reclama así mirar «más allá de la tragedia» y afrontar las causas que empujan a miles de jóvenes africanos a arriesgar la vida rumbo a Europa. De este modo advierte de que «la migración, con frecuencia, no es una elección nacida del lujo; es una decisión fruto de la desesperación».

A su juicio, muchos gobiernos africanos «han fracasado en proporcionar las oportunidades» necesarias para que los jóvenes puedan desarrollar su proyecto de vida en sus propios países. «Los gobiernos no pueden seguir celebrando el crecimiento económico mientras miles de sus jóvenes ciudadanos creen que su única posibilidad de supervivencia consiste en arriesgar la vida en el mar», afirma.
Una imagen ideal de Europa
El sacerdote también cuestiona la imagen idealizada que muchos jóvenes tienen de Europa, pues algunos migrantes que han prosperado «crean, sin quererlo, expectativas irreales» al mostrar únicamente el éxito alcanzado y ocultar «los años de dificultades, soledad, discriminación, trabajo agotador, problemas legales y sacrificios» que lo precedieron. «Europa no es el paraíso», subraya.
Al mismo tiempo, pide a los países europeos que revisen sus políticas migratorias. Aunque reconoce el derecho de los Estados a proteger sus fronteras, advierte de que cuando «la migración legal se vuelve casi imposible, las redes criminales de tráfico de personas se vuelven más atractivas». Por ello, defiende ampliar las vías legales y seguras de migración, los programas de estudio y empleo y unos procesos de visado «justos».
África es rica
Konteh también dirige un mensaje a los jóvenes africanos, a quienes anima a descubrir las oportunidades que ofrece su propio continente. «África es rica; no es pobre en potencial, sino que con frecuencia es pobre en liderazgo, gestión, inversión y confianza», señala.
En su reflexión, el sacerdote plantea además una pregunta: «¿Ha desaparecido realmente la esclavitud o simplemente ha cambiado de forma?», en referencia a los muchos jóvenes terminen atrapados en redes de explotación, trata o trabajo irregular después de abandonar sus hogares en busca de una vida mejor.